Capítulo 9 Kyran acechó la noche, buscando escaramuzas e intentando como el infierno olvidar a una pequeña y ardiente hembra humana. En el momento en que vio a Mackendra, quiso hacer cosas con ella que nunca consideró. Imaginó hacerle el amor y perderse en sus hermosos ojos color whisky. La idea era inconcebible. Durante siglos, se entregó a los placeres carnales con dominio y poder, no con dulzura y cuidado. Era un bastardo retorcido y le gustaba así. Lo mismo hicieron las hembras en Bite. Lo hizo perfectamente feliz. No le gustaban los cambios o las sorpresas, así que cuando sus deseos, se encontraban en un camino desconocido, despegó y no miró hacia atrás. Eso no quería decir que no se excitara cuando se imaginó a Mackendra asegurada en su cruz o colgando de su columpio. De hecho, es

