CAPÍTULO DIECINUEVE: NO LO QUIERO VER. Narrador omnisciente. Avy. La noche cae con su silencio nocturno. Solo el cielo oscuro junto a las cuatro paredes frías son testigos de la mala noche que Avy pasa, sin poder dormir, al igual que los días anteriores. Cuando el agotamiento, el cansancio y el sueño la vencen, se queda dormida; pero no permanece mucho tiempo así porque un sobresalto la despierta, impidiéndole entregarse al sueño. Ha llorado por momentos; solloza y las lágrimas salen involuntariamente. Sus ojos se encuentran muy hinchados. Ella lo sabe. Lo siente. La luz del amanecer llega como cada mañana, iluminando el pequeño espacio. Avy, por su parte, hace un movimiento lento, obligando a su cuerpo a moverse aunque no quiere. Le duele; es como si la verdad la hubiese golpeado en

