La luz de la mañana me despierta de mi placentero sueño. Estiro mi mano para abrazar el cuerpo de Pablo, pero no está. Me estiro en la cama y siento el dolor familiar en ciertas partes de mi cuerpo. Después de mi castigo, Pablo decidió darme más recompensas y se pasó gran parte de la tarde demostrándome cuánto había ganado. En la noche tuvimos una cena familiar tranquila —lo tranquila que puede ser con mi familia y la de Pablo juntas— terminamos de cenar, mi familia regresó a casa y Jenny se fue hacia la mía. Volvimos a la cama después de leerles un cuento a las niñas y de esperar que se quedaran dormidas. Ya en la intimidad de nuestra habitación, Pablo me demostró una vez más cuán agradecido estaba conmigo… de muchas deliciosas y perversas maneras. Abro mis ojos y me enderezo en la

