Aston no se dio cuenta de la llegada de Patricia, de hecho, ni siquiera la escuchó, alzó la vista por pura casualidad, quedándose horrorizadamente sorprendido, y Míster Good estaba peor, no dejaba de recriminar y maldecir a Míster Evil, por ponerlo en esa situación. “Maldit0 loco, te dije que no hicieras esto, pero siempre eres tan testarudo… si pierdo a Patricia, no te lo voy a perdonar”. «Tú la ibas a dejar, querías que yo la acabara, desconfiabas de ella… así que no vengas a darte golpes de pecho… cuando hablemos con ella, va a terminar perdonándonos», se dijo, aunque en el fondo rogaba a que tuviera razón, porque ese dolor que vio en sus ojos, sintió que le penetraba en lo más profundo de su ser. Pese a verla sufrir, prefirió mantener la mirada fría e indiferente, que salir detrás

