Aston la giró, le levantó el trasero, tirando su torso hacia el escritorio, se asió de sus caderas y hundió su palpitante polla en el apretado coño de Patricia con una sola y brusca embestida, después comenzó a darle potentes empujones, al mismo tiempo que sus dedos entraban y salían de sus resbaladizos pliegues mientras besaba y lamía con avidez su espalda, saboreando cada centímetro de su tersa piel. —No habrás suavidad Patricia, voy a romperte ese coño y hasta tu cul0, no me pidas suavidad, vas a saber cómo folla Mister Evil, porque él no hace el amor. —Habla menos y actúa más Mister Evil, oigo tu cacareo, pero no te veo los huevos —dijo la chica en un tono de burla, con la firme intención de provocarle, aunque sin haber empezado la tenía ardiendo. Eso enfureció a Aston. —Entonces n

