Se levantó admirando toda la habitación, una cabellera negra descansaba en su pecho y sintió lo peor de sí mismo. Ella había pasado por tanto y él lo único que hizo fue juzgarla y etiquetarla sin realmente conocer lo que realmente Sabana estaba viviendo. Después que ella contó todo sobre su vida, él la abrazó hasta que sintió la respiración de la pelinegra más calmada, se había quedado dormida en sus brazos. Sabía que él debía decirle la verdad, a como ella había confiado en él, él debía confesarle todo, debía decirle cuales eran sus verdaderas intenciones, pero tenía miedo que la pelinegra lo odiara después de todo, así que prefirió callarse, no quería romper eso tan fuerte que los estaba uniendo. Habían pasado dos meses desde que Sabana abrió su corazón y confesó todo lo que hace mu

