Capítulo 3

688 Palabras
Sabana dormía de lo más tranquila hasta que la luz de la ventana se apoderó de su habitación.   Colocó su almohada en la cara, pero unas manos se la arrebataron. -despierta dormilona- dijo la rubia sonriente y ella la miró mal. -son las 7:00 am de un sábado- dijo y su mejor amiga asintió. - sí y me prometiste acompañarme al centro comercial hoy- dijo Hannah y Sabana bufó como se arrepentía de haberle dado las copias de las llaves de su penhouse. -anda levántate, voy a prepararte un café mientras te alistas- dijo la rubia saliendo de la habitación y la pelinegra maldijo por abajo.   Se levantó con toda la pereza del mundo y se introdujo en su baño.   Después de media hora salió y su amiga tenía un manjar en la cocina. -me gusta tener una amiga chef- dijo sentándose en el comedor para empezar a comer las delicias que la rubia había preparado. -de algo sirvió mi diplomado en Gastronomía- dijo sonriente Hannah mientras sonreía orgullosa.   Hannah Watson era una aficionada de la cocina como de las compras y era la mejor amiga de Sabana desde muy pequeñas, ella conocía cada uno de los secretos de la pelinegra.   Las chicas salieron con rumbo al centro comercial.   Después de largas horas de compras por fin se decidieron pasar a comerse algo.   Sabana le comentó a la rubia todo lo que había pasado con su último caso y la sensación que ese tal Miller le había dado. - ¿Cómo dices que se llama? - preguntó la rubia. -Jack Miller- contestó la pelinegra. -no, no tengo ni idea- dijo Hannah después de repasar su cabeza. -algo me dice que lo conozco y su mirada era tan rara como si con ella expresará tanto odio- dijo la pelinegra mientras daba un trago a su malteada. - ¡oye! como que lo comparaste mucho- dijo Hannah alzando las cejas con diversión y su amiga la miró mal. - ¿Qué estás tratando de insinuar? - preguntó molesta la pelinegra. - ¡oh! vamos es obvio que te gustó- dijo la rubia con diversión. -claro que no, eso es patético- contestó Sabana tratando de quitarle importancias y su amiga negó divertida. -bueno, voy al baño ya regreso- dijo la rubia y se levantó de la mesa.   Sabana estaba tan metida en sus pensamientos que no se dio cuenta que alguien la miraba de otra mesa.   El chico se levantó y caminó hacia ella con gran esmero. - ¿Sabana Williams? - preguntó una voz varonil y la chica lo miró extrañada. -si- contestó extrañada y el chico sonrió. -soy yo Franco el de la Universidad- dijo sonriente y ella sonrió. -disculpa Fran es que tengo muy mala memoria- dijo y él asintió. -tanto tiempo estás más hermosa que nunca- dijo el castaño sonriente y ella se sonrojó. -gracias- contestó con timidez y al chico le pareció muy tierno.   La rubia se acercó a la mesa y vio a su amiga muy acompañada. -hola- dijo algo extrañada mirando al chico desconocido. - Hannah te presento a Franco un excompañero de la facultad- dijo Sabana y su amiga lo saludó con mucha euforia.   Franco se retiró despidiéndose de las chicas y la rubia miró a Sabana con diversión. - ¿te gusta? - preguntó sonriendo. - ¿qué? No, primero dices que me gusta Miller y ahora Franco quién te entiende- dijo sofocada la pelinegra aun no sabía por qué esa rubia loca era su mejor amiga. -por lo que dices Miller es guapísimo y bueno Franco está que arde- dijo con picardía la rubia. -estás completamente loca- dijo bufando la pelinegra. -estás muy amargada necesitas un novio o por lo menos a alguien para que te lo tires- dijo Hannah y su amiga la miró mal. -aún no sé por qué eres mi amiga- dijo Sabana y la rubia soltó una carcajada. -porque soy única y me adoras- dijo la rubia pasando un brazo por los hombros de la pelinegra mientras salían del centro comercial. -y por qué te faltan algunos tornillos- dijo divertida la pelinegra y su amiga se rio.
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