No sabía por qué se sentía de esa manera, hace una semana no sabía nada de Jack y eso la estaba frustrando.
Miró los papeles que tenía en su escritorio con su nuevo caso y suspiró, su cabeza no estaba en ese momento, sino en aquella noche en que la pasión ganó a su mente.
Suspiró frustrada, estresada necesitaba quitarse esa imagen de su cabeza, pero la muy desgraciada no quería cooperar.
Él sonrió al mirar los documentos que tenía a su poder, sabía que esa iba hacer la clave de su venganza. Esa niñata se enamoraría de él eso estaba seguro y luego la humillaría, como tantas veces ella lo humilló y después le rompería el corazón como ella una vez se lo rompió. La haría pagar su condena.
Sonrió con malicia y salió de su oficina, pero una chica que reconoció sonrió al verlo.
-ya regresé de mi viaje, no te alegra verme- dijo sonriente y él frunzo el ceño no esperaba que regresará tan pronto eso podía ser peligroso para su venganza.
- ¿Qué haces aquí Ashley? - preguntó regañadientes.
-no extrañaste a tu novia- dijo haciendo un puchero exagerado.
-tú no eres mi novia, sola mente eres una gata con la que me revuelco- dijo él y ella lo miró dolida.
-como sea, ante los demás soy tu novia- contestó la castaña y él rodó los ojos.
- ¿Qué quieres? ¿A qué viniste? - preguntó frustrado y ella sonrió con malicia.
-como me conoces mi amor- dijo ella como la arpía que era.
-que quiero a mi hombre y a que vine a recuperarlo- dijo ella sonriendo y él bufo esa chica estaba loca.
-sabes que mi padre quiere matrimonio- dijo ella y él la miró mal.
-sabes que eso jamás pasará- dijo él y ella sonrió.
-mi amor en algún momento te voy a tener entre la espada y la pared y vas a tener que aceptar mis condiciones- dijo ella y Jack la miró mal.
-mira maldita bruja desaparece de mi vista- dijo tensando la mandíbula el rubio.
-así me gustas aún más cielo- dijo riendo la víbora y salió del edificio.
Sabana llegó a su departamento, pero un sobre debajo de su puerta la extraño. Abrió el sobre y una carta adjunta a unos documentos aparecieron.
Para Sabana:
Bella flor éste adjunto es más una invitación a cenar, para platicar sobre un negocio importante que tengo pendiente, me encantaría volverte a ver y así dejar en claro algunas cosas, preciosa.
Atte.: Jack Miller.
Se sorprendió al saber el destinario, pero sonrió al saber que lo volvería a ver y eso agarró los documentos, era más un contrato, pero lo que no entendía era para ¿qué?
Su teléfono comenzó a sonar y un número desconocido apareció en la pantalla.
-hola- contestó y una risa espectacular sonó al otro lado de la línea.
-hola preciosa ¿recibiste mi paquete? - preguntó esa voz que estaba empezando a ser su melodía favorita.
-sí, acabo de leerlo, pero no entiendo ¿para qué el contrato? - preguntó y él sonrió con malicia.
-para eso es la cena preciosa- dijo con voz seductora y ella se estremeció.
-ok ¿Cómo conseguiste mi numero? - preguntó dudosa la pelinegra.
-tengo mis contactos- dijo él y ella sonrió como una adolescente.
- ¿Dónde nos vemos? - preguntó escondiendo un poco su emoción.
- ¿te parece mañana en
Starbucks? - preguntó Jack y ella sonrió.
-me parece bien- contestó ella.
-perfecto te envío la hora por mensaje- dijo él y colgó la llamada.
- ¿estás seguro de esto? - preguntó Tyler levantando una ceja.
-nunca había estado tan seguro- dijo sonriendo con malicia.
Ella sonrió como una niña cuando le compran un dulce y no le gustaba sentirse tan atraída por ese idiota, en su vida nunca había sentido tantas sensaciones juntas, siempre ha estado tan centrada en odiar a los demás que ahora ese sentimiento interno no le estaba agradando para nada, pero a la vez sentía tranquilidad y paz algo que es sus 26 años no había sentido.