En el momento que Isabella abrió la caja de terciopelo n***o miró un collar de perlas que traía varias fillas siendo unido por un precioso zafiro en el que sus ojos color miel eran reflejados. — Es precioso Jacques — ella sonrió — debe ser demasiado caro, no puedo aceptar esto. Con las flores y la serenata es más que suficiente. — Ese collar no me costó nada, es una joya que mi madre usó el día que se casó con mi padre. Mi abuela fue la que se lo obsequió y le dijo que le hacía falta algo azul para complementar su atuendo de novia. — ¡Con mayor razón! — ella intentó devolverlo pero Jacques no lo aceptó — esto no puedo usarlo yo, se lo tienes que dar a la mujer que desposes y no a mí. — Isabella creo que te he dejado más que claro que no me interesa casarme con otra mujer que no seas tú

