— Está bien ya que insistes tanto, desistiré de mi idea aunque si se vuelve a repetir algo por el estilo considérate despedida Agatha y en ese caso nadie va a hacerme cambiar de idea, ahora agradécele a Isabella que tiene un corazón de oro. Agatha se notaba tranquila pero a la vez molesta por tener que agradecerle a Isabella se queda callada y no dice nada entonces la señora Oliveira frunce el ceño. — ¿Qué espera Agatha? Agradézcale a Isabella lo que hizo por usted, ¡Ah! Y también pídale disculpas por tratarla tan mal. — Está bien, doctora Levallois le pido disculpas y le agradezco por lo que acaba de hacer. ¿Está contenta señora Oliveira? — Pues no pero con eso basta te puedes retirar Agatha, piense muy bien antes de hacer puras burradas, recuerde que Isabella cuenta con mi total apo

