Isabella sabía que detrás de la personalidad de Alessia había una mujer muy madura y que de pasó había sufrido mucho. — Tienes razón, ahora ya ellos se encuentran juntos mientras me miran desde donde sea que estén — Isabella sonrió con nostalgia — pero dime, ¿Qué te parece tu nuevo escritorio? — Algo grande pero me acostumbraré, ahora voy a poder poner las fotografías de mi hermana y mi mamá sin necesidad de que estén todas arrumadas. Isabella sonríe y ambas vuelven a trabajar así pasa el resto del día, se encontraba revisando unos documentos cuando su secretaria entró en la oficina con dos copas y una botella de jugo. — Como no pude festejar contigo ayer pues lo voy a hacer ahora, brindemos por el ascenso de la hermosa, talentosa y primorosa Doctora Levallois — ella alzó la copa vacía

