En la mansión Oliveira reinaban las risas de tres pequeños que eran correteados por sus padres, Isabella había recuperado su escultural figura después de que tuvo el embarazo múltiple. — Elaine por amor a Dios no puedes andar corriendo en calzones, tenemos que vestirte. Hay que ir a visitar a la bisabuela. — Mami, ¿Podemos ir después por un helado grande? — la niña preguntó mientras sus pestañas adornaban sus ojos grandes — quiero uno de chocolate con chispas de chocolate y sirope de... — Chocolate — interrumpió Isabella — si cariño, podemos ir pero te tienes que vestir, no podemos ir a la heladería cuando usas calzones. La pequeña Elaine sonrió mientras mostraba sus pequeños dientes y el espacio que había donde no tenía ni uno. Isabella la vistió y después le ayudó a Jacques con el pe
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