—¿Pero qué mierda estás diciendo Dacota? — La verdad, encontraste a alguien más, una mujer que, si sepa satisfacerte en la cama, alguien con más experiencia no a una niña como yo — grita con furia y veo ya las lagrima que bajan por sus mejillas. —No, nena no es así déjame explicarte... — trato de hablar, pero no me deja. — Ahora que, ¿qué quieres explicarme? Quieres explicarme de cómo me darás el divorcio, como nos abandonaras. — Mierda Dacota claro que no, escúchame, no he conseguido a nadie más, contigo tengo suficiente y de sobra. Tú eres la única mujer que me satisface en la cama, y me encanta que seas alguien que tengo que enseñarle cosas porque así yo siempre seré el primero para ti en todo — digo tomando su cara en mis manos. —Entiende muy bien esto, tú y nuestros bebés lo s

