—No, Dacota espera— intento levantarme, pero esta se vuelve a sentar rápidamente en mi regazo. —Yo sé que tú también quieres — dice besando mis mejillas. — Mierda claro que quiero — mi voz sale ronca y una clara excitación sobre sale ya de mis pantalones. Pega sus labios a los míos, yo le correspondo tomando su nuca con mi mano para atraerla más a mí, sus pechos quedan pegados al mío. Mis manos van a su magnífico culo y no pierdo el tiempo en tocarlo como a mí me gusta. Siento sus manos desabrochar mi cinturón al igual que mis pantalones, jadeo al sentir sus suaves manos en mi erección. —Dacota — gruño viendo como saca mi polla. — No, Dacota para—intentado quitarla de mi regazo sin lastimarla, pero esta se aferra a mí. —Por favor, no nos pasara nada malo — hace el intento de conven

