Escucho que alguien entra. —¿Sacaste a esos pedazos de mierda de mi edificio? — pregunto sin voltear a ver. —Si, mi señor — responde Matías. — Puedes irte con Dacota, yo me quedaré aquí y dile que llegaré tarde que no me espere despierta — suspiro cansado. — ¿Acaso estás pensando en toda la mierda que dijeron? —sus pasos se hacen escuchar y sé que viene hacia mí. —Puedes hacer tu maldito trabajo — le gruño apretando mis puños. —Solo te aconsejo que no dudes en el amor que te tiene Dacota, eso la decepcionará — no quiero hacerlo pero mi maldita cabeza dice otra cosa. —¿Tu crees que Dacota se casó conmigo por miedo? — lenpregunto con atisbo que temo a su respuesta, porque fue algo que nunca me había puesto a pensar, hasta que este viejo vino a decirme toda esa mierda. — ¿Que cree

