Serena podía sentir sus dedos trazando delicadamente su cuello, enviando escalofríos por su espina dorsal.
Su aliento cálido, caliente y seductor, rozaba la nuca de su cuello, haciendo que su corazón latiera aún más rápido. El silencio era tan denso que casi podía escuchar su propio latido.
Con su collar finalmente desatado, Serena susurró suavemente:
—Gracias.
Denzel la miró fijamente y su cálido aliento rozó la parte superior de su cabeza. —Nos conocimos anoche, ¿y ahora pretendes no conocerme?
Serena quedó sin palabras.
Denzel, una figura prominente, se negaba a reconocer su conocimiento mutuo. Ella no se atrevía a buscar ninguna relación con él. Había pensado que nunca lo volvería a ver, pero el destino parecía empeñado en unirlos, esta vez como tío de su rival romántica.
¿Qué cruel giro del destino era este?
—Este traje te sienta muy bien.
Sus palabras le trajeron de vuelta los recuerdos de la noche anterior, y la cara de Serena comenzó a ruborizarse. Denzel Fairfield, CEO de Swift Inc., era conocido por su indiferencia e inaccesibilidad. Pero la noche anterior, nunca había sido indiferente e inaccesible en la cama. Ahora aún sentía su cintura y piernas adoloridas.
Denzel la ayudó a desenredar su collar y examinó el exquisito colgante de jade en él. —¿Sabes montar a caballo? —Preguntó.
—No, no sé.
—Te enseñaré.
Serena se sorprendió.
Al llegar a los establos, un caballo marrón ya estaba preparado. Su imponente estatura hacía que Serena pareciera aún más pequeña.
Al montar el caballo, este golpeó nerviosamente sus cascos, levantando polvo en el aire. Temiendo que pudiera ser arrojada, Serena se aferró al sillín, sin saber dónde colocar sus manos.
Denzel montó el caballo de Serena, sosteniendo las riendas, y atrajo la atención de los espectadores.
Randall, con el rostro rojo de ira, estaba furioso. A los ojos del público, las acciones de Serena equivalían a una traición, justo ante los ojos de Randall.
Serena lo miró y frunció los labios. Estaba tan absorta en observar a Randall que no se dio cuenta de que Denzel montaba su caballo. No fue hasta que el cálido cuerpo de Denzel presionó contra el suyo que volvió a la realidad.
Él tomó las riendas y la rodeó de forma natural con sus brazos.
—¿Admirando a otro hombre delante de mí? —Su voz era íntima, su aliento cálido contra su oído.
Serena se ruborizó. El suave toque de Denzel en su piel y su cercanía le enviaron escalofríos por la espina dorsal.
Denzel golpeó suavemente al caballo con su látigo. A medida que comenzó a moverse, sus cuerpos se acercaron con cada paso.
Su voz, ronca y seductora, llegó a sus oídos. —Relájate, no necesitas estar tan tensa.
Justo cuando intentaba relajarse, el caballo bajo ella sacudió de repente y galopó.
No pudo evitar exclamar. Todo su cuerpo saltó sobre el lomo del caballo. Nunca había montado a caballo antes y la montura le rozaba las piernas. El pánico se apoderó de su corazón y la mareó. Instintivamente, se acercó más a la persona detrás de ella.
Serena sintió como si estuviera al borde de la muerte mientras el viento soplaba en sus oídos.
—¡Detente, por favor, detente! —Su voz temblaba de miedo.
No fue hasta que estuvieron lejos de la multitud que Denzel tiró de las riendas, deteniendo el caballo, y desmontó.
Mientras Serena recuperaba la compostura, ella también se desmontó rápidamente. Sus piernas, debilitadas por las actividades de la noche anterior, le dolían por la montura, y apenas podía mantenerse de pie. Sus piernas temblaban de dolor.
—Cuando me sedujiste anoche, no eras tan tímida.
—No lo hice.
—Estás comprometida con Randall. Sabes de la relación con Joselyn. ¿Te acercaste a mí deliberadamente? —Su mirada era penetrante, escudriñando cada una de sus reacciones.
Serena de repente sintió un escalofrío recorriendo su espalda.
—¿Tomaste las pastillas del día después?