Cuando Denzel apagó su cigarrillo, Serena ya se había sentado obedientemente en su regazo. Estaban cara a cara, pero ella no podía reunir la fuerza para encontrarse con su mirada, eligiendo en cambio bajar los ojos. Notó la mano de Denzel reposando en su cintura, y la sensación le envió un escalofrío por todo el cuerpo. Subconscientemente, se mordió el labio y sus pestañas temblaron ligeramente. —No deberías haber ido a un evento así —dijo él con voz ronca. Serena levantó la cabeza para encontrarse con su mirada. —Señor Fairfield, no todos tienen el privilegio de elegir cómo vivir como tú. Solo alguien tan poderoso como él pensaría si debía o si quería hacerlo antes de tomar cada acción. Personas como ella no tenían ese lujo. Denzel curvó los labios, bajó la cabeza y mordisqueó suavem

