El mismísimo rey de las tinieblas

1880 Palabras

Después de unos cuarenta minutos la puerta de mi jefe se vuelve a abrir y por ella aparece una melancólica Arianna. —Te espera Cavalluci en su oficina —musita soltando un suspiro. —¿Te encuentras bien? —la cuestiono poniéndome de pie y tomando mi tablet para anotar algún pendiente que se le haya escapado a mi jefe. —Nada, solo que ya me di cuenta de que tenías razón. Ese hombre nunca estará cerca de nuestro alcance —se lamenta antes de darme la espalda, le ruedo los ojos y suelto un bufido de desdén por su dramatismo. Toco a la puerta de mi jefe y cuando me permite pasar trago fuerte al ver su expresión. —¿E-en qué le puedo ayudar? ¿Hay algún pendiente por revisar? —pregunto atropelladamente. —Espero que sea la última vez que la escucho hablando sobre mi vida privada, la próxima vez

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR