Reyyan Una vez que Gianluca regresa a su lugar, me acomodo en mi asiento para ponerme en contacto con el asistente de esa mujer. Tomo el teléfono y con mucha lentitud marco el número, al mismo tiempo que le doy un enorme sorbo a mi malteada. Antes de que dé el primer timbrazo mi jefe sale de su oficina y sin perder su costumbre me lanza una mirada gélida, por lo que corto la llamada antes de que la otra persona responda. —Regreso más tarde —estoy por preguntarle a donde va cuando se me adelanta—, estaré con mi tío. Si ocurre algo ya sabe dónde encontrarme, pero solo si es algo muy importante. —Sí, jefe —me limito a responder. —¿Con quién hablaba? —inquiere con sospecha. —Con Aaron Lewis, bueno, estaba por comunicarme con él —le comento contrariada por su actitud. —Bien, entonces llá

