Se me caía la cara de vergüenza, deseaba desaparecer de la faz de la tierra en ese momento; maldita aplicación inservible para controlar mi periodo. El profesor volvió a dirigirse a Adriano quien no dejaba de ver la mancha de su asiento tratando de procesar mi humillación. El profesor de matemática fastidiado se acercaba hasta nuestro lugar y ahí sentí el verdadero temor, ser humillada el primer día de clases "Bien Emma hiciste un excelente trabajo". Tape mi cara resignada. —Lo siento profesor, me dio un calambre en mi pierna —escuche decir a Adriano, levante mi cabeza lentamente para darme con la mayor sorpresa. ¡j***r! ¡ADRIANO SE SENTÓ ENCIMA DE LA MANCHA! ¡RESPIRA EMMA! —Que no se vuelva a repetir Sr. Watson —dijo y luego fijo su mirada en mí. La verdad ni escuche lo me dijo, mi

