Luego de una larga charla con mis tíos al fin terminamos de almorzar, lleve los platos al fregadero para lavarlos sin embargo mi tía no me lo permitió y le ordeno a Daniel lavarlos, algo fastidiado se levanto de la silla y con una sonrisa fingida miro a mi tía. Cuando ella se fue de la cocina su rostro cambio radicalmente y empezó a lavar. No pude evitar reír por la expresión de su rostro. —¿Tengo cara de payaso? —dejo a un lado la esponja y cruzo sus brazos esperando una respuesta —Tal vez —soné pensativa mientras mordía una manzana. —Así que tengo cara de payaso...—dijo mientras daba cortos pasos hacia a mi, su mirada me intimidaba demasiado haciendo que mi corazón se aceleraba tan rápido. —Claro deberías ir a un circo —respondí provocandolo mas, no se porque siempre actuó y luego pi

