NARRA EMMA: El sonido de los disparos causo un escalofrío en mi cuerpo, la única persona que trato de ayudarme ahora estaba herido o posiblemente muerto. La mirada del viejo no tenía ni una pisca de remordimiento, era un hombre frío. Me acerque al cuerpo de Oscar —No debiste volver —le dije mientras recostaba su cabeza en mi regazo. —Sinceramente no se que hago aquí —dijo —, pero de alguna manera sentí que debía ayudarte, es gracioso ya que intente secuestrarte. —¡Por favor ayúdalo! —le dije al viejo, él se negó. —¡¿Donde esta la niña?! —lo pateo para que hablara pero no lo hizo, volví a insistir en que lo ayudara sin embargo fue inútil. —Bien merecido se lo tiene por entrometido, ahora levántate y vámonos muchacha —me jaloneo pero me resistí. —Debes huir Emma, esos hombres abu

