Corría el año en el que Alek estaba por nacer y Jasha tan enamorado como estaba en ese entonces y con la ilusión cargada en sus hombros, llevaba casi un año negociando su salida del mundo oscuro para poder huir con su hijo, su mujer y su madre de Rusia. El sueño de Jasha era más sencillo y simple de lo que se creía para ser el hijo de la máxima autoridad de la mafia roja. Pero cuando la ira, el odio y rencor de Jasha se desataron, creo un desastre a pequeña escala que nunca imagino tendría repercusiones tan grandes como las que estaba por enfrentar. —¡Papá! —el rubio de ojos claros con acento texano y musculoso llamo al hombre que marchaba rumbo a su ultima misión. La misión que le aseguraría la estrella perfecta para su perfecto uniforme y una salida digna y con aplausos de las filas

