—Me voy a asegurar de que sufras tanto que tus gritos sangren —le dijo Irina a Dasha. —No te tengo miedo —Dasha reía mientras Irina era llevada por dos hombres al interior de la cabaña, una cabaña que para irina resultó familiar y que le causó un poco de dolor de cabeza, parecía que su cabeza estaba teniendo fuertes flashes de luz que la estaban confundiendo, creyó escuchar el llanto de un bebé y luego el cántico de una madre. —Tú no, pero... —Dasha aburrida de la voz de Irina le dio una fuerte bofetada. —Y en cambio yo te aseguro que voy a disfrutar mientras te apagó la vida, las ilusiones y todo lo que me quieres quitar —la pelirroja lo dijo tan cerca de la cara de Irina que está creyó que le comería los ojos. * * * Cada palabra que me dijo Dasha se sintió real, pero yo tan tonta

