**STERLING** Me pasé las siguientes dos horas en una reunión de emergencia, intentando concentrarme en cifras y fusiones mientras la preocupación por Seraphina me carcomía. Cada vibración de mi celular me hacía saltar, solo para decepcionarme al ver que era un correo o una notificación trivial. A la salida de la reunión, mi asistente personal me detuvo con una expresión de seriedad. —Señor Sterling, la señora Isabella llamó hace quince minutos. Dijo que es su esposa —comentó, adoptando esa cautela que siempre mostraba cuando los asuntos familiares invadían la oficina. Mi corazón dio un vuelco, una sensación de inquietud se apoderó de mí. —¿Qué dijo? —pregunté, sintiendo el nudo en mi estómago comenzar a apretarse. —Que era urgente, y que llamó desde el celular de su hijo. El uso del

