Trataron este evento con gran protocolo y brillo. Instalaron el portal en la gran plaza frente al palacio; invitaron a los personajes más poderosos a nivel mundial. Fue televisado en casi todo el planeta. Vistieron a los científicos con trajes de la bandera de nacimiento de cada uno. José se llevó su ropa de siempre alegando que el traje le quedaba pequeño. Después de un espectacular show con los mejores cantantes del momento, como es natural, el presidente Estiben habló por ser el local. Más o menos así fue su discurso: —Buenos días, en el día de hoy, doy muchas gracias al cielo porque estamos reunidos con todos ustedes, con el fin de presenciar este acontecimiento nunca antes visto. Hoy será un pequeño paso que daremos, pero un gran paso para toda la humanidad; por primera vez en la historia tenemos la posibilidad de explorar totalmente otro mundo, con posibilidades infinitas, de ayudar a nuevos pueblos, de conocer nuevas culturas, y porque no, como dice la teoría de los pares, podrán conocer a su gemelo dimensional. Ya estamos trabajando hombro a hombro con el líder Pólux en proyectos de cooperación. Vamos a superar cualquier inconveniente como lo hemos hecho en nuestra existencia; nos seguiremos consolidando como especie. Por otro lado, sé que me están acusando de querer usurpar la democracia, de dictador; yo aquí les aseguro que no es verdad; si he retrasado las elecciones ha sido por toda esta serie de eventos inesperados. Como la lamentable muerte de mi linda esposa debido a las secuelas de un atentado terrorista. Por eso, decreto que en seis meses volveremos a celebrar elecciones presidenciales, donde yo por derecho me voy a presentar para la reelección, y mi fórmula vicepresidencial será ni más ni menos que el gran científico Estiben, quien como saben fue la pieza fundamental en todos estos logros. Muchas gracias.
El público enloqueció aplaudiendo, mientras Estiben sorprendido fue llevado a la gran tarima donde tendría que dar el gran discurso de su vida:
—…
Nada, por más que quería, no le salían las palabras; su voz estaba presa por las inseguridades y las dudas; ¿cómo fue posible que Rodríguez ni siquiera se lo preguntara? Ahora tenía que hacer una de las dos cosas en lo que era peor, hablar.
El presidente, al ver que se había congelado de los nervios, trató de salvarlo, pidiendo más aplausos. Estiben recordó a Yací y todo por lo que había pasado, las veces que fue valiente, venciendo sus miedos. No se podía ahora acobardar por un simple discurso; él era el compositor, el músico y el cantante de su canción y este discurso sería el coro: —Señoras y señoras, me siento honrado de estar con ustedes en estos logros. Espero que pueda ser lo más útil posible; siempre he tratado de hacer lo más correcto posible; las cosas no siempre me han salido como yo me he previsto, así que tengo la experiencia de cometer errores, pero aún es más útil; tengo la experiencia para caer y volver a levantarme, aprender, buscar soluciones y mejorar estas. Estoy seguro de que lograremos superar todos los desafíos y juntos escribiremos un nuevo capítulo de la historia.
El público lo ovacionó hasta que del portal salieron unos soldados marchando, formando una fila a cada lado del camino, gritando en coro: —Con ustedes, el supremo líder benevolente y justo, su máxime y gran líder Pólux.
Entró por el portal muy bien arreglado; sus facciones, muy parecidas a Rodríguez, confirmaban la teoría de la doctora Yací de los pares. Saludando, exhibiendo una gran sonrisa, subió a la tarima, abrazando a su contraparte y a Estiben, situándose al frente de la multitud. Ya se disponía a gritar como era a lo que estaba acostumbrado, puesto que en su dimensión no existían los micrófonos. El presidente le dio un curso rápido de manejo de este aparato. Fascinado por ello, comenzó: —Cordial saludo, me fascina estar aquí con ustedes en su mundo, compartiendo la misma forma. La verdad quería venir aquí para conocerlos en persona; ya es bastante tedioso e innecesario hacerlo mediante máquinas; ahora podemos estar frente a frente para intercambiar conocimientos. En nombre de mi civilización les pido las más humildes disculpas por la cantidad de muertos que les causamos sin culpa. La verdad nos ha producido un gran dolor. Esperamos poder encontrar la forma de reivindicarnos; aunque la deuda de mi civilización hacia la de ustedes aumenta cada día más, por último quiero pedirles humildemente que nos sigan ayudando contra el general Altares, quien nos está amenazando con su nuevo armamento nuclear. Muchas gracias.
Todo el público quedó exhortado ante el discurso del líder del otro lado, no por su contenido, sino el hecho de que era el primer ser del otro lado en dar uno, y algunos de los presentes tenían la idea de que ellos seguían siendo calamares feos en cualquier dimensión, debido a las noticias falsas de las r************* .
Por último, el presidente Rodríguez levantó una gran espada y a su vez las bandas de guerra entonaron el himno nacional. Dando la señal para que comenzara el gran avance militar hacia el portal, donde miles de soldados de todo el mundo marchaban muy felices para cruzar hacia la otra tierra, algunos motivados por los chismes de que las mujeres de allá tenían dos aparatos reproductivos y otras exageraciones.
Al final, para cerrar con broche de oro, Estiben paso al otro lado, quien pensaba firmemente en escaparse para rescatar a su amada, así le tocase buscar por cielo y tierra; en cambio, José, quien quería pegarse su escapada, con el mismo propósito de muchos soldados, para probar los sabores de una mujer de ese mundo, él sabía que todos los rumores eran mentiras, todo lo que se decía de las damas, aunque lo que no quería era quedarse atrás; para cuando él volviera a su país pudiera contar sus aventuras que incluyeran estar con mujeres del otro mundo, ya se imaginaba a sí mismo narrando en su bar favorito mientras todos sus amigos y extraños, impávidos escucharan sus historias, quienes abriría la boca solamente en señal de admiración.