El portal nos condujo a mi dimensión, a mi laboratorio, donde los científicos sorprendidos susurraban mi nombre con admiración. —Señor, es un placer volverlo a ver, pero tiene que tener cuidado, lo están buscando, lo acusan de la muerte del emperador —me dice el jefe, uno de los científicos que trabajó conmigo y quien parece que me es leal. —Le agradezco la advertencia, por favor, ¿alguno sabe qué le pasó a Yací? —Señor, yo lo estuve averiguando —me comenta un joven con unas gafas chistosas. —Dime, ¿qué averiguaste? —le preguntó esperanzado de conseguir una milagrosa respuesta. —Al parecer se fue a una dimensión “C” debido al cortocircuito provocado por los fluidos del compañero José —me informa algo que ya infería. —¿Hay algo que investigaste que pueda ser útil para traerla de vuelt

