El complejo de apartamentos en el que vivíamos no quedaba tan lejos, aún así, si hubiese tenido dinero para un medio de transporte lo habría gastado, pero no había traído suficiente por lo que tuve que caminar casi trotando para llegar rápido, tampoco iba a desgastarme corriendo, se vería patético que llegara al apartamento agitado y no quería mostrar demasiado interés o preocupación.
Cuando subí al tercer piso me detuve frente a la puerta del apartamento, arreglando mi cabello y respirando profundo, intentaba parecer lo más relajado posible (aunque claramente no lo estaba) y saqué las llaves de mi mochila, lentamente abrí la puerta, como si nada extraño ocurriese, también estaba la posibilidad de que todo fuera imaginación mía así que no podía entrar como un histérico, esa posibilidad me agradaba, prefería perderme una clase a que fuera cierto lo que me estaba imaginando.
Entré y cerré la puerta tras de mí, oí la odiosa voz de la zorra, bruja, operada de mierda que me caía supremamente mal, y la estridente risa de Chanyeol, caminé hacia la sala y miré con los ojos entrecerrados hacia el sofá, no estaban allí así que miré al lado izquierdo en dirección a la cocina donde estaba la mesa del comedor, y allí estaban, la zorra tenía un vaso de agua y Chanyeol tenía una gaseosa, al parecer ninguno sabía que estaba allí así que me hice notar, dejé mi mochila en el sofá y caminé hacia ellos con cara de pocos amigos.
-Oh, Baekhyun- me miró Chanyeol, sorprendido de que estuviera en casa tan temprano.
-Hola-saludé, intentando contener mi odio, apretando la mandíbula, la bruja tenía su sonrisa estúpida grabada en el plástico de su rostro, la miré con una sonrisa que se asemejaba a la suya, falsa, y me senté al lado de Chanyeol, ella estaba en el asiento de enfrente-¿Qué hacen?-Chanyeol me miraba extrañado, él sabía que mi actitud era demasiado atípica, pero por más que intentara disimular, no lo conseguía.
-Ah… Byun, estábamos conversando hasta que tu llegaste- respondió la muy imbécil, mirando a Chanyeol sugestivamente, mordiéndose los labios, en ese momento me empezó a hervir la sangre, quería… matarla.
-¿Ah sí? ¿De qué hablaban?, no sabía que se conocieran…-sin necesidad de mirarlo sabía la expresión en el rostro de Chanyeol, confundido y molesto por mi actitud.
-Eunchae me estaba comentando sobre un trabajo que debe hacer, me estaba pidiendo ayuda para grabar un video-podía imaginarme toda clase de videos sucios, no podía esperarse más de esa persona desagradable que tenía en frente, y Chanyeol era demasiado inocente o estúpido ¿No podía ver la forma en la que ella lo miraba? O tal vez… ¿Era consciente de ello y no le importaba?
-No creo que sea tan difícil grabar un video sobre ti, solo tienes que mover la boca y lucir bonita, luego editas el audio y ¡ya está!-comenté entusiasta, fingiendo mi mejor sonrisa, obviamente a ella no le gustó mi comentario.
-Por eso no quería venir a tu apartamento Chanyeol… sabía que Byun nos molestaría, te dije que fuéramos a mi casa-aún tenía el descaro de sugerirle ir al prostíbulo que llamaba “casa” quien sabe a cuantos no los habrá llevado a su “casa” para “comentarles sobre un trabajo” o “grabar un video”
-Baekhyun ¿no tienes que hacer tus deberes?- bufé y negué con la cabeza repetidas veces, lo estaba salvando y él no se daba cuenta- será mejor que empecemos a grabar, solo tienes que pararte frente a la pared blanca al lado del sofá, Eunchae, yo traeré mi cámara- se levantó y se fue rápidamente a su habitación, dejándonos a la bruja y a mi solos, era mi oportunidad para echarla.
-Dime, ¿Cuáles son tus verdaderas intenciones? ¿Quieres añadir a Chanyeol a tu lista de víctimas?-la bruja sonrió, masticando un trozo de chicle, queriendo lucir seductora, lo cual solo me provocaba náuseas.
-¡Oh no, Byun me ha descubierto!-y dicho esto contuvo una risotada, me miró arrogante, alevosa como solo ella podía ser-Chanyeol puede serme útil más adelante, no tiene novia así que no estoy cometiendo ninguna falta, todo lo que haga será por su voluntad-eso era todo, iba a sacarla, no soportaba tener a esta puta tan cerca-
-No seas ilusa, Chanyeol no hará lo que quieres, él no es así-de todo corazón deseé que no fuera tan idiota.
-No hace mucho llegaste, pero supongo que ya deberías saber cómo termina lo que empiezo-
-Esta vez no será así-afirmé con toda confianza, sonriéndole como ella me sonreía-Chanyeol no es como todos los demás, a él no le gusta el relleno-mi sonrisa se ensanchó y ella parecía temblar de la rabia, abría los ojos desmesuradamente, mordiéndose la lengua. Cualquiera pensaría que soy un bastardo por hacer ese tipo de comentarios, pero ¡vamos! Ella se lo merecía y yo tenía que hacer algo, a ella no le importaban los sentimientos de los demás, solo le importaba su beneficio ¿por qué tendría que ser bueno con ella?
Se levantó de la silla sin mirarme y juntó su larga cabellera de un lado, haciéndose la digna.
-Eres un hijo de puta, Byun-me miró con odio, reprimí mis ganas de burlarme en su cara porque sentí que por lo menos algo de bondad tenía que quedar en mi todavía, no podía ser tan mierda, así ella lo fuera con todo el mundo, yo no era tan malo.
Se fue derechito hacia la salida y luego de mirarme con desprecio cerró la puerta haciéndola sonar con fuerza, realmente le afectaba que hicieran referencias a sus operaciones, ¿podía ser descarada en cuanto a ofrecerse a todo el mundo, pero le avergonzaba lo que había hecho con su cuerpo? Que irónico.
-Bien, ya traje la cámara, espero que hayas traído tu reproductor de música para lo que vas a….cantar-Chanyeol se quedó mirando hacia la sala y luego me miró a mí, yo solo levante los hombros desinteresado-¿Dónde está?-
-Se fue-dije sin más, levantándome y llevando los vasos que ellos habían utilizado a la cocina.
-¿Por qué?- tenía ceño fruncido, no lo miré a la cara. Luego de dejar los vasos en el lavavajillas me devolví hacia la sala con él siguiéndome de cerca -Baekhyun…-
-Solo se fue… supongo que tenía otra cosa que hacer-
-Ella dijo que necesitaba el video para mañana y que iba a pagarme, no creo que se fuera así como así ¿Qué paso?-estaba molesto, suspiré intentando explicarle con una mentira piadosa.
-Solo dijo que tenía algo que hacer ¿por qué te molestas conmigo?- hice un puchero creyendo que él se calmaría, pero no lo hizo. Bufó totalmente molesto, ni siquiera me dijo nada, solo se fue a su habitación pisando con fuerza el suelo. Lo seguí, temiendo que de verdad estuviera molesto conmigo ¿por qué debería estarlo? Había sido mi culpa que se fuera, pero en vez de molestarse debería agradecerme, claro que él no sabía las intenciones de la bruja-Chanyeol…en serio- me quedé en el borde de la puerta de su habitación mientras lo observaba guardando en su estuche su cámara, todos sus cables y… cosas que ni sabía que eran-Chanyeol~-lo llamé de nuevo y él dio vuelta para verme-¿por qué estas molesto conmigo? ¿Qué hice?-
-Nada, no hiciste nada. Por favor sal de mi habitación- me gustaba su expresión seria, pero en ese momento no, estaba furioso.
-¡Pero no tienes que ponerte así! Te hice un favor…-mierda, hablé de más…
-¿Un favor?... lo sabía… le dijiste algo para que se fuera ¿verdad?-se dio la vuelta caminando hacia su cama, metiendo las manos en sus bolsillos- no te entiendo Baekhyun… juro que no sé lo que pasa por tu cabeza, pero no quiero hablar de eso ahora… vete- suspiré, y en vez de irme como me había dicho entré por completo a la habitación y lo hice voltearse.
-Sé que no lo entiendes, pero en serio te hice un favor, esa… persona solo iba a aprovecharse de ti, no sabes lo zorra que es, ¡ya te estaba intentando seducir!-no iba a decirlo pero no me gustaba que Chanyeol creyera que la había echado por otras razones… mi única razón había sido el querer salvarlo de esa bruja.
-¿Y a ti qué te importa? ¿Qué te importa si se aprovecha de mi o si me seduce?-
-¿Estás queriendo decirme que no debí hacer que se fuera? ¿Hubieras preferido… que se aprovechara de ti? ¿Qué mierda te pasa? Ni siquiera debiste invitarla al apartamento-
-¿Qué derecho tienes de reclamarme? Es mi vida, ¿no has pensado que, tal vez, yo también iba a aprovecharme de ella?- y eso fue como un golpe bajo, tragué saliva, joder, no me lo esperaba, estaba en lo último de la lista de posibilidades… me dolió el orgullo.
-¡Dijiste que te gustaba!- solté desesperado, se suponía que no debería importarme que le gustara o no, no tendría porqué haber dicho eso. Pero lo había dicho y no podía retroceder el tiempo para evitarlo. Él se quedó en silencio por unos segundos, mirándome sin expresión.
-Y tú dijiste que todo lo que pasó esa noche había sido un error, dime Baekhyun ¿Qué derecho tienes de reclamarme por lo que yo haga o deje de hacer?, ¿Qué soy para ti?-
-Yo…-me temblaban los labios y mi corazón se aceleró en cuestión de segundos, no era capaz de responder a la pregunta porque nunca me había detenido a pensar en ello.
-Dime… ¿Qué quieres de mí?- tomó mi barbilla y me hizo mirarle a los ojos, mi respiración empezó a hacerse irregular- la última vez parecía no importarte en lo más mínimo cómo me sintiera y ahora ¿sacas a colación mis sentimientos?- sus labios se acercaban a los míos, ya no sabía que pensar, porque realmente estaba sintiendo un montón de cosas al tenerlo tan cerca- al principio quería vengarme de ti, solo como una excusa para acercarnos, porque es cierto que me gustas, pero ahora no sé qué debería hacer y tú sigues confundiéndome…-mientras hablaba descendía hasta mi cuello y sus labios rozaban mi piel cada vez que los movía- si no te importa cómo me siento y consideras que lo que pasó fue producto de un error ¿debería alejarme de ti? ¿Debería buscar otro apartamento?- era lo que yo había querido en un principio, que mi compañero se hartara de mí y se fuera, dejándome solo… pero ahora no quería que eso pasara, no quería que Chanyeol se fuera- Baekhyun…- apartó sus labios de mi cuello para mirarme a los ojos ¿pretendía que pensara con caridad luego de lo que me estaba haciendo? Todo mi cuerpo había reaccionado y sus palabras solo hacían que me frustrara un poco más, no quería que se fuera.
Tragué saliva mientras sus ojos me observaban calculadores, esperaba una respuesta, pero no podía pensar en nada coherente cuando me miraba así… cuando lo deseaba tanto… mi cuerpo se apoderó del control, ya que mi mente no lo hacía y lo tomé del cuello acercándolo a mí, besándolo con ganas. Él correspondió rodeando mi cintura con sus fuertes brazos, nos besábamos con brusquedad y ¡cómo me encantaba que Chanyeol fuera tan tosco!, me mordía los labios y apretaba la piel de mi cintura con fuerza, lo empujé a la cama, sus ojos estaban más oscuros. Me miraba con pura lujuria y me haló del brazo hasta caer sobre él, me senté sobre su pelvis y comenzó a besarme el cuello, lamiendo de vez en cuando, yo apretaba las hebras de su cabello entre mis dedos, él me había seguido la corriente, eso sólo demostraba que no podía molestarse conmigo, que me deseaba tanto como yo a él, aún le gustaba aunque yo fuera tan odioso.
Sonreí, como un idiota, y ni siquiera sabía porqué me alegraba de que aún me quisiera, él seguía besándome el cuello y sus manos viajaban por mi cuerpo. Suspiré, emocionándome, recordaba lo que había pasado esa noche y quería volver a sentirlo, esta vez siendo más consciente de todo. Yo era un malnacido, él me quería y yo no podía corresponderle (ni aunque quisiera).
Sin darme cuenta sus manos apretaron mi trasero con fuerza y tan pronto como se me escapó un breve gemido me hizo caer sobre el colchón poniéndose sobre mí.
-¿Era esto lo que querías?- preguntó con la voz ronca, su boca acariciando mi oreja mientras bajaba la cremallera de mi chaqueta, mi cuerpo gritaba que sí, que eso era lo que quería, que era tan egoísta que sin importarme sus sentimientos quería sentir su cuerpo sobre el mío.
Me levanté un poco ayudándole a quitarme la chaqueta y la camiseta, también le ayudé a quitarse la suya mientras sus labios buscaban los míos, separándonos cuando las prendas debían pasar por nuestras cabezas para desprenderse de nuestros cuerpos.
-Tú eres el que se aprovecha de mí, Baekhyun- me mordió el cuello con fuerza, haciéndome daño. Apreté los ojos sabiendo que lo merecía porque él tenía razón, me estaba aprovechando de sus sentimientos, estaba haciendo lo mismo que la zorra que más odiaba.
Su lengua recorría mi torso desnudo, se detenía de vez en cuando por mis pezones, lamiendo y chupando, yo solo me retorcía de placer, me encantaba cada una de las cosas que hacía, la última vez yo había hecho casi todo el trabajo y él ahora estaba haciendo todo de maravilla.
El tacto de sus manos grandes y pesadas acariciaban mis costados y yo buscaba a tientas su cinturón mientras nos besábamos, lo empujé un poco para que se recostara y comencé a quitárselo, bajando la cremallera de su pantalón apresuradamente. Aparté mis labios de los suyos y me dirigió una mirada de reprobación, parecía que iba a reclamarme en cualquier momento así que le sonreí, bajando por la cama hasta llegar a su entrepierna, él apoyó su peso sobre sus codos, solo para ver mejor lo que yo hacía. Terminé de quitarle el pantalón y comencé a tocar su m*****o semi-erecto por encima de la tela de su ropa interior, lo oí gruñir por el contacto lo cual me motivó para seguir masajeándolo, sintiendo como su erección crecía con cada roce, recordaba eso de aquella noche, sabía que lo ponía que hiciera eso y tal vez él no lo supiera pero me encantaba verlo así, me encantaba su voz ronca, sus suspiros, como fruncía los labios conteniéndose.
Me puse frente a su m*****o aun cubierto, ya podía ver la tela mojada por sus fluidos, comencé a besarlo encima de la prenda, sentí su mano sobre mi cabeza y comenzó a respirar con fuerza, cuando le di una lamida a la extensión sus caderas se elevaron y un gemido ronco salió de su boca, lo miré a los ojos sin apartarme, esa expresión en su rostro me calentó aún más. Le quite los calzoncillos y comencé a tocar suavemente la punta, rodeándola y apretándola un poco.
-Baek…hyun- lo veía apretando los dientes, estaba empezando a sudar, podía ver las gotitas saladas resbalando por su cuello y supe que estaba haciendo bien mi trabajo, seguí masturbándolo cada vez más rápido, pasaba mi mano libre por los músculos de su abdomen, estaba tenso, se movía irregularmente cuando su respiración se entrecortaba.
Me lamí los labios acercando mi boca a su m*****o completamente duro, lamí con detenimiento cada espacio, desde sus testículos hasta la punta rosada de su pene, no podía estar molesto conmigo luego de esto ¿o sí?
Engullí lo que más pude y comencé a chuparlo lentamente para luego aumentar el ritmo, lo oía resoplar y emitir sonidos guturales, cada vez más seguido, saqué su m*****o de mi boca y delineé con la lengua la hendidura de la punta dejando un beso rápido sobre esta para después seguir con un camino de besos ascendiendo por su torso, mordiendo y chupando en algunos lugares de sus músculos, con la intención de dejar grandes marcas rojizas. Al llegar a su pecho me detuve para mirarlo, tocó con suavidad mi rostro y mi cuello, mis brazos y espalda mientras nos mirábamos, me acerqué a su rostro para besarlo de nuevo, mordiendo su labio inferior y lamiendo el interior de su boca, nuestros labios siempre volvían a encontrarse con severidad, nuestras lenguas se golpeaban entre ellas y mientras me mantenía ocupado en aquel beso, Chanyeol hizo que cambiáramos de posición, me encontraba boca arriba, con él sobre mi, desabrochándome el pantalón como un desesperado y bajándomelo junto a mi bóxer con brusquedad, cuando tiró las prendas al suelo me hizo voltearme de nuevo, haciéndome quedar de medio lado, dándole la espalda, sentí como su cuerpo se pegaba al mío y su m*****o duro contra mi trasero. Mi mano instintivamente bajó a mi entrepierna desatendida, pero él me apartó las manos, dejándome en descontento.
-Aún no… terminará muy rápido si lo haces- me habló al oído y yo no podía desobedecer la instrucción si la imponía con ese tono de voz que me hacía suspirar.
En ese momento creí que realmente estaba tomando venganza, me estaba haciendo sufrir, no me dejaba tocarme ni él me tocaba directamente, tomó mi pierna acariciándola mientras me hacía doblarla, separó mis nalgas con sus manos tanteando mi entrada, haciéndome gemir, uno de sus dedos se abrió paso dentro de mi cuerpo, tuve que morderme los labios para no gritar cuando un segundo dedo se aventuró a entrar. Volvió a sacarlos luego de un tiempo y cuando sentí de nuevo una intromisión era más húmeda, más incómoda y dolorosa, tres dedos mojados, probablemente por su saliva, me estaban preparando para algo incluso más grande y eso me emocionaba por completo, intenté tocar mi m*****o dolorido pero su mano libre apartó la mía con rudeza, sacó sus dedos luego de un tiempo y se acomodó sobre mí, su m*****o buscaba el espacio propicio y cuando lo encontró comenzó a adentrarse con lentitud, no estaba siendo amable pero tampoco malvado, entraba con cuidado pero con certeza¸ me hacía algo de daño, sin embargo, esa sensación de dolor y placer me agradaba demasiado.
Comenzó a moverse dentro de mí, lentamente y luego con más rapidez, su mano acariciaba mi pecho haciéndome temblar, mordió el lóbulo de mi oreja y no pude resistirme por más tiempo, comencé a tocarme así él me lo hubiera prohibido, de todas formas no hizo nada para detenerme, al contrario, empujo con más fuerza sus caderas, aumentando el ritmo de sus embestidas de tal forma que ninguno de los dos duró por mucho tiempo, terminamos al mismo tiempo, sentí su esencia regándose en mi interior y luego su m*****o saliendo de mí.
De alguna forma sentí que todo había sido muy rápido, como si solo hubiera sido un breve fogonazo que se apagó demasiado pronto, sentía que había faltado algo… pero no sabía exactamente el qué.
Ambos estábamos completamente exhaustos, nos quedamos en silencio, solo con el ruido de nuestras respiraciones agitadas.
Me mantuve boca abajo por un tiempo, recuperándome de la faena. Escuchaba las sábanas moviéndose y me giré para mirar a Chanyeol, que estaba con los ojos entreabiertos, con una mano en su pecho. Viéndolo así me preguntaba lo que estaría pensando en ese momento ¿aún estaría molesto conmigo?
Me acerqué tocando con mis manos sus brazos y su pecho. En realidad en ese momento solo estaba actuando sin pensar, solo como me… sentía, por así decirlo, y solo caí en cuenta de mi comportamiento cuando me miró con el ceño fruncido, me quedé en blanco negándome a mí mismo lo que estaba haciendo (y lo que estaba sintiendo). Me acomodé de medio lado, dándole la espalda de nuevo, estaba… apenado y sintiéndome estúpido, me mordí los labios y el sentimiento de arrepentimiento comenzó a salir a flote.
Envuelto en vergüenza decidí que me levantaría (con todo y mi cuerpo adolorido) y correría a encerrarme a mi habitación, no podía dejar que notara lo que me estaba pasando.
Pero cuando me removí para levantarme, unos brazos me lo impidieron, lo siguiente que sentí fue mi espalda chocando contra un pecho duro y sudoroso y los mismos brazos apretándome entre ellos, no podía hacer otra cosa más que preguntarme ¿Qué carajos estaba pasando?
Me quedé inmóvil, aún no me lo creía y menos lo que vendría después. Unos labios comenzaron a besar mi nuca haciéndome gemir, él sabía que mi punto más sensible era ese espacio, los besos eran suaves, sus labios solo rozaban mi piel, lo que me hacía sentir escalofríos.
Por alguna razón tenía unas ganas tremendas de voltearme y abrazarlo, que me abrazara y nos quedáramos dormidos así, como una pareja feliz, pero la cruda realidad me decía que no podíamos tener esa relación. Yo… solo iba a hacer su vida algo horrible. Sin embargo, mi naturaleza egoísta pudo más que mis pensamientos y me giré en cuanto pude, aún temeroso de lo que pudiera decirme, pero él me recibió entre sus brazos, tan cómodos y cálidos, me sentía demasiado bien.
-¿Por qué siempre termino haciendo lo que quieres?- suspiró apoyando su barbilla en mi cabeza, sonreí, como un enfermo, preguntándome hasta qué punto me soportaría, cuánto aguantaría sin odiarme… al fin y al cabo siempre termino siendo el malo de la historia, no quería hacerle daño, pero se lo estaba haciendo y él dejaba que lo hiciera ¿por qué? Debería mandarme a la mierda, pero no lo hacía… en vez de eso me había dejado dormir entre sus brazos.
¿Sería posible? Tal vez con él sería diferente, tal vez no tenía que seguir tragándome mis sentimientos, tal vez podría empezar a aceptar los suyos, tal vez ya no tendría que ser un bastardo… ¿Pero y si pasaba lo mismo? ¿Y si arruinaba su vida?
Soy un egoísta de mierda.
-También me gustas, Chanyeol…-