Letter boy

3264 Palabras
Ese fin de semana fui a la casa de Luhan junto a Tao, íbamos a jugar ping pong ya que Luhan tenía una mesa grande en el garaje de su casa, también había invitado a Baekhyun pero dijo que tenía otra cosa que hacer (vaya uno a saber qué) y Jongdae obviamente no vendría si estaba Tao, algún día tenía que presentarlos bien para que se llevaran mejor. En realidad no estaba muy concentrado en el juego, mientras Luhan y Tao tenían su pequeño encuentro, compitiendo como niños pequeños, yo estaba esperando un mensaje, pero no llegaba ninguno, me preguntaba si debería enviarle uno yo, pero… no quería que él supiera que ya había creado una dependencia hacia sus mensajes que me subían el ánimo. Me resigné a no hacer nada y simplemente seguí ocupado en la tarde de juegos con mis amigos, con las constantes ganas de enviarle aunque sea un saludo. Como siempre terminé ganándoles, y ellos pedían una revancha, querían invitar a alguien más para un juego de dos contra dos (seguro creían que juntos tenían más posibilidades de ganarme, ilusos) -¿A quién llamamos?- discutían el par de malos perdedores. Y en ese momento se me ocurrió  que tal vez esta podría ser una oportunidad de oro. -Voy a decirle a alguien que sí quiere venir- les avisé. -¿Quién?- -Alguien- respondí sin intención de decir nada más y saqué mi celular, vacilando un poco al escribir. “Hola, estoy jugando con unos amigos al ping pong, ¿podrías dejar tanto misterio y venir a jugar?” admito que estaba emocionado, me mordía el labio inferior, rogando que aceptara. “Estoy fuera de la ciudad, lo siento.” sí, claro… seguro era otra excusa. “Está bien.” me resigné. “Lo siento.” no le respondí nada. -Creo que tendrán que buscar a alguien ustedes- Al final, luego de hacer algunas llamadas, todo el mundo parecía ocupado así que no encontramos a nadie que viniera y el par de tontos tuvieron que aceptar su derrota, incluso intentaron jugar ellos dos contra mí, pero perdieron, por menos puntos, pero perdieron. ¿Qué puedo decir? Creo que es un don, siempre le ganaba a… Jongin. Era extraño volver a pensar en él, ya no me molestaba tanto, no me había dado cuenta de que pasaba más tiempo pensando en los mensajes de un desconocido que en cualquier otra cosa, de todas formas siempre terminaba colándose en mis pensamientos, era inútil evitarlo, aunque tratara con todas mis fuerzas. … El lunes en la mañana recibí el mensaje de buenos días, esta vez más ansioso y más entusiasta a la hora de responder, REALMENTE quería conocerlo en persona, no soportaba más el hecho de no tener idea de quién era la persona que estaba, de alguna manera, empezando a gustarme. Porque era cierto, después de una larga noche de pensar y pensar en ello me había dado cuenta de que me gustaba esa atención que me brindaba, era agradable saber que le gustaba a alguien y que se hubiera tomado el trabajo de hacer tanto por mí. No era como si estuviese enamorado de él, ni siquiera lo conocía así que era imposible, pero… me gustaba, me sentía cómodo hablándole por simples mensajes, tal vez podríamos conocernos mejor siendo amigos y… no sé, luego podría pasar algo más. Amanecí con una nueva determinación, tenía que descubrir quién era, porque hasta ahora no le había dado la suficiente importancia y había pensado en que él tenía que decírmelo y que podía esperar hasta cuando se cansara de su propio juego pero me venció, yo quería descubrirlo. … Entré al salón de música y podía ver a todos mis compañeros algo tensos, ¡por supuesto! Había olvidado que iban a darnos las calificaciones ya que el profesor no nos había querido decir el viernes. Siempre exagerando las cosas, pudo habernos dicho de una vez, pero no, tenía que agregarle su “toque de angustia”, según él. Yo me sentía muy extraño, me había preocupado más por otras cosas que por cuestiones académicas. Ya había dado por sentado que Baekhyun y Jongdae iban a tener las mejores notas y así fue, naturalmente. Cuando llegó la hora de saber mi calificación pues… no me fue tan mal, mucho mejor de lo que pensaba, el profesor solo me dijo que tenía que confiar más en mí mismo y que “si tuvieras más confianza controlarías mejor tu voz, Kyungsoo” otro con el cuento de la confianza, aunque… tenía que admitir que todos los que me habían dicho eso tenían razón. Salí bien librado y me sentía mucho mejor, tal vez para la próxima ya no me sentiría tan nervioso, definitivamente estaba de muy buen humor y tenía que contarle a todos, aparte de Jongdae y Baekhyun que ya me habían felicitado, tenía que decirle a Tao, a Luhan, a mi hermano, y a quien estaba más agradecido. Como recompensa le envié el mensaje antes que a cualquier otra persona. “¡Aprobé el examen!” “Lo sabía, ahora deséame suerte, también tengo un examen hoy” “¿En serio? No me habías dicho…” “Estaba ocupado, fuera de la ciudad” había considerado eso como una excusa, así que no pregunté antes pero ahora tenía curiosidad. “¿En dónde estabas?” “En casa de mis abuelos, tenía que llevarles un encargo de mis padres.” sus abuelos Vivian fuera de la ciudad, como los de… cierta persona. “Ya veo, ¿Y de qué tienes examen?” “Si te digo te daría demasiada información.” “No seas ridículo, dime”. “Historia del cine y la cinematografía.” Sentí como subía y bajaba la temperatura en mi cuerpo. Todas las posibilidades se formaron en mi mente, fruncí el ceño pensando en que tal vez… él podría ser, la persona que menos esperaba que fuera. Pero me negaba rotundamente a aceptarlo, no podía creerlo, era demasiado. “¿Conoces a Park Chanyeol?” tenía que confirmar o refutar mi hipótesis. “Sí.” mi cuerpo entero tembló, mi corazón comenzaba a acelerarse y sentía como si el aire me faltara. -Kyungsoo ¿estás bien?- me preguntó Jongdae, quien hasta hace unos cuantos segundos estaba hablando con otros chicos. -Estoy bien… solo, voy al baño- logré controlar mi cuerpo hasta llegar al baño y me quedé de pie frente al espejo, apoyando una mano en el lavabo y con la otra sostenía el celular. “¿Quién crees que soy?” me mordí el labio inferior, con fuerza. Estaba a solo unas cuantas preguntas de saber quién era, pero estaba aterrorizado. “¿Eres amigo de Chanyeol?” “Sí." “¿Te… sientas con él en la mesa del comedor?” “Sí.” MIERDA, mierda, mierda, mierda, se me aguaron los ojos y guardé el celular en mi bolsillo, ¿Quién más podría ser? ¡Kim Jongin!… ¿Quién más podría saber tanto de mí? ¿Quién más podría calmarme cuando estaba nervioso? Siempre lo había hecho, aunque nunca de esa forma, siempre había sido él quien me abrazaba diciéndome que todo iba a estar bien… Sentía como si el techo del edificio se desplomara sobre mí, lo odiaba por hacerme sentir así, porque cuando intentaba olvidarlo no hacía más que gustarme más, porque aunque sabía quién era, no cambiaba el hecho de que me gustara como Jongin y además como el “chico de las cartas” eso significaba… ¡que me gustaba el doble! Pero merecía un puto golpe por hacerme creer que era cualquier otra persona, por ilusionarme y por... muchas otras cosas. Miré mi reflejo con furia, iba a golpear a Kim Jongin, lo merecía por idiota, intentar acercarse a mí de esa forma… maldito. En el descanso le enviaría un mensaje diciéndole que nos encontráramos en algún lugar apartado y entonces… iba a saber quién era Do  Kyungsoo. Por lo pronto salí del baño, aún con el ceño fruncido, y al dirigirme al salón de clase maldije por lo bajo, nada parecía salirme bien, el profesor de la siguiente clase ya había llegado y me había cerrado la puerta, pero mis cosas estaban adentro. Sabía que no me dejaría entrar a clase pero… necesitaba, por lo menos,  sacar mi mochila. Toqué la puerta y el profesor se dirigió hacia ella, con su cara taciturna de siempre. -Lo siento profesor, solo estaba en el baño y…- -Do Kyungsoo, usted sabe perfectamente que eso no es excusa- agaché la cabeza, iba a perder diez preciados puntos en esa materia- pero le tengo una propuesta- lo miré con esperanza, ¿me iba a dejar entrar? -Dígame, por favor- -Olvidé entregar un papeleo, así que si lo entrega por mí lo dejaré entrar, no tengo tiempo ahora y sería de gran ayuda- -¡Claro, lo haré!- -Bien, está en la sala de reuniones, en el archivador, es la única carpeta que tiene el número 207. Solo tiene que llevarlo a la oficina del rector y dárselo a la secretaria, entonces lo dejaré entrar, sin quitarle ninguno de sus puntos- asentí eufóricamente, creo que hasta me brillaron los ojos de emoción. Todo era culpa de Kim Jongin, pero por lo menos esto tenía solución. Hice todo lo que el señor Lee me había dicho y afortunadamente fue muy fácil entrar y salir de la sala de reuniones, cualquiera podría robar algún documento de los archivadores, solo que a nadie le interesaban esos documentos, porque no eran los de las notas, solo eran… cosas de profesores. Cuando llegué a la oficina del rector me dirigí a la secretaria que estaba escribiendo algo en su computadora. -Disculpe, traigo unos documentos del profesor Lee, del departamento de música- -Un momento por favor- respondió educadamente, aunque se le notaba lo estresada que estaba, decidí sentarme en el único sillón frente al puesto de la secretaria, esperando que se desocupara pronto, entendía que tal vez estaba teniendo un mal día. -Señor Kim, entregue los papeles a la secretaria y luego lo discutiré con su tutor- habló, seguramente el rector, mientras abría la puerta de su oficina. Se me heló la sangre al ver a la persona que salía de allí. Kim Jongin me miraba directamente a los ojos y mi corazón comenzó a sufrir, recordaba las enormes ganas de golpearlo, pero debía esperar hasta que saliéramos de aquel despacho, no quería problemas, menos por algo personal, desvié la mirada disimulando y sentí que él seguía mirándome, aún seguía teniendo el mismo efecto en mí, me ponía la piel de gallina cuando me miraba tanto. -Esto… disculpe, necesito entregarle estos pape…- -Un momento, por favor- respondió la secretaria, lo mismo que me había dicho a mí, pero un poco más fuerte. Jongin se calló y se hizo a un lado, tal vez quería sentarse, pero obviamente no iba a hacerlo cuando yo estaba sentado en el sofá. Seguía mirándome, con esa mirada penetrante suya, ya me estaba incomodando. Suspiré. Recordaba lo mucho que me había emocionado al saber que le interesaba a alguien más, y luego resultaba ser él, maldición, me hirió el orgullo. -Ahora si muchachos, pásenme los documentos- ¡por fin! Me levanté rápidamente y ambos le pasamos los documentos que teníamos, sentí curiosidad por los suyos, incluso había entrado a la oficina del rector. Lo  miré intentando descubrir algo, mala idea, mi mirada se encontró con la suya y… no había cambiado nada, aun caía completamente al verlo tan cerca, sus ojos oscuros, sus labios gruesos, lo extrañaba… mierda, no puede ser. Aparté la mirada y a penas la secretaria dijo que todo estaba en orden salí de allí, no había servido para una mierda estar molesto con él. Me siguió, aunque… claramente no podía considerar que me seguía, simplemente  ese era el único pasillo para salir del despacho. Estaba frustrado, necesitaba desahogarme y aunque antes había optado por huir de él, era el momento preciso para acabar con todo, necesitaba comprobar mis suposiciones y decirle un par de cosas (aún tenía ganas de golpearlo) Me detuve y saqué mi celular, oí sus pasos también detenerse detrás de mí. Mordiéndome el labio le escribí un mensaje al anónimo chico de las cartas, aún tenía la esperanza de que no fuera él. “Ven a verme a los casilleros del equipo de basquetbol.” apreté los ojos cuando oí su celular sonando. Seguí caminando hacia el lugar acordado, si de verdad quería superarlo, tenía que hablar con él, aunque estaba decepcionado de que todo acabara, no podía seguir con eso luego de saber quién era y lo que había hecho. Obviamente iba detrás de mí, aunque guardaba cierta distancia, podía decirlo por el sonido alejado de sus pasos. “Supongo que ya lo sabes” el idiota hacia la suposición obvia. “No sé por qué creíste que esto iba a funcionar.” “Al menos tenía que intentarlo, fue bonito mientras duró” como lo nuestro, quería escribirle, pero no lo hice, sería agregar leña al fuego “¿Me odias tanto?” no le respondí, solo guardé mi celular de nuevo y miré al frente. La verdad, había momentos en los que lo odiaba, pero nunca lo llegué a odiar por completo, es decir, me molestaba a  ratos y luego recordaba lo mucho que lo había querido, era imposible odiarlo a muerte luego de pasar tanto a su lado, menos mal que él no conocía mis sentimientos. Cuando llegamos al sitio acordado entré a los vestidores, aun no eran las nueve, así que podíamos hablar adentro, me giré sobre mis talones y lo vi entrando cabizbajo, fruncí el ceño. -¿Por qué lo hiciste? Todo este cuento de las cartas y los mensajes, haciéndome creer que eras otra persona…- -Era la única forma de hablar contigo- -Te dije que no quería que volviéramos a hablar- -Nunca me dejaste explicarte lo que pasó, ¿no podrías escucharme?- rodeé los ojos. -¿Escuchar qué? ¿Excusas inútiles? ¿Mentiras? Yo lo vi, Jongin, ¿cómo me vas a explicar el mensaje grotesco que tenías en el celular? Esta tipa con la que me engañabas te decía cosas como “que te desea” o “que te lo quiere chupar”… y eso que ese no era el mensaje completo, era aún más vulgar. No me jodas Jongin, ¿quieres explicarme eso?- le grité ofuscado, furioso de solo acordarme lo mal que me sentí al leer aquello. -Ese mensaje no era para mí, joder, si me dejaras explicarte…- bufé, divertido por la absurda situación en la que me prometí que no estaría. -A ver… ¡hazlo!, quiero escuchar la chorrada de mentiras que dirás- dije queriendo sonar divertido, pero soné más furioso que cualquier otra cosa. -¿Sabes que mi hermana tenía un novio cuando estábamos juntos, verdad?- asentí, sin siquiera mirarlo, apretando la mandíbula-pues… mi hermana iba a enviarle ese mensaje a él, no a mí, puedo demostrarlo, si quieres puedes hablar con ella  ¡no estoy mintiendo!- Sí, claro. -Como si no pudieras decirle a tu hermana que mienta por ti…- se acercó a mí y me apretó los hombros, solo lo miré molesto. -¡Kyungsoo, te lo juro por mi vida! solo te amo a ti, sigo haciéndolo, incluso si de verdad me odias yo no podría dejar de quererte ¿no podrías confiar en mí?- lo aparté de mí, empujándolo y miré hacia el suelo. -¿Cómo… puedo estar seguro de que no me mientes?- -Aún tengo el mensaje, y si llamamos al contacto que lo envió podrás escuchar la voz de mi hermana, ella también se metió en problemas con su novio, pero él si la dejo explicarle…- hablaba como si yo fuera el culpable, lo miré reprobatoriamente- Hyung… créeme, podemos llamar y puedes verificarlo tú mismo- parecía desesperado, realmente desesperado, tal vez me hubiera ahorrado todo esto si no hubiera contestado esa primera carta, o si tuviera a Tao pegado a mi todo el día, como antes, así  no tendría que dejar que mi corazón ganara sobre mi mente. -A ver…- suspiré derrotado. Sacó dos celulares de su mochila, el Smartphone que tenía desde que lo conocí y uno de los antiguos de tapita, ese era seguramente el que utilizaba para enviarme los mensajes, me pasó el Smartphone con la bandeja de mensajes abierta y pude ver cada uno de los mensajes, de su mamá, de sus amigos, realmente no leía el contenido, solo el nombre del remitente. Vi ese nombre varias veces y hacía mala cara, cada que lo leía, solo le enviaba mensajes muy normales como “¿Dónde estás?”  “¿Cuándo llegas a casa?” “Mamá me dijo que llevara a los perros a tu apartamento” Tal vez… si era su hermana, mierda… Llegué al maldito mensaje que había leído unos meses atrás, las mismas palabras obscenas que no me atrevía ni a pronunciar en mi mente. Retiré la vista del celular y miré hacia otro lado con el ceño fruncido. -Llámala- me dijo, lo miré desconfiado ¿y si tenía razón? ¿Y si era mi culpa por no haber confiado en él? Tragué saliva, volviendo la vista al teléfono, toqué el icono del contacto y me quedé ahí, no me atrevía a tocar el botón de llamar,  me empezaron a sudar las manos-Llámala… por favor- me pasé la mano libre por el cabello y solté el aire que comprimía mi pecho, con un movimiento vacilante presioné por fin el botón y me puse el aparato al lado de mi oreja, mordiéndome el labio mientras esperaba a que contestaran. -¿Jongin-ah? ¿No estás en clase?- colgué rápidamente, casi me desplomo allí mismo, le pasé el teléfono y él se despidió de su hermana. Tenía ganas de llorar, era un estúpido, todo el tiempo me había negado a recibir explicaciones, estaba cegado por el orgullo y realmente quería que me tragara la tierra, quería golpearme a mí mismo, por imbécil, no tenía cara para mirar a Jongin, quería largarme a llorar a mi casa y no salir nunca, estaba avergonzado  y no entendía cómo Jongin había persistido todo ese tiempo, no debió haber malgastado su tiempo en alguien como yo. -¿Ahora me crees?- de verdad que no me atrevía a mirarlo, estaba apenado, tal vez estaba rojo de rabia conmigo mismo, siempre tan impulsivo, orgulloso y todos los horribles defectos del mundo. -Jongin…- quería disculparme pero… no me salían las palabras, no sabía por dónde empezar y él estaba ahí sonriéndome ¿por qué? ¿Cómo podía seguirme queriendo después de eso? Yo no podría, soy demasiado orgulloso-yo…- de pronto escuchamos unas voces y pasos, ambos nos miramos preocupados, nos habíamos demorado demasiado y ya iban a entrar los jugadores a cambiarse para la práctica, si nos veían ahí… luego de una burla pública iría un castigo por estar en un lugar en el que no estamos autorizados a entrar. Miré a Jongin con la boca abierta, sin saber qué hacer, él me tomó del brazo y nos metimos en uno de los cubículos de las duchas. Los dos, Juntos… y demasiado apretados…
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