-Katy Bell- La casa estaba en silencio. No un silencio incomodo, sino ese que llega cuando el día por fin se rinde y deja sobre la piel todo lo que tuvo tiempo de procesarse. Me quite los zapatos junto a la puerta y camine descalza hasta la sala. La orquídea seguía ahí, intacta, como si también estuviera esperando algo. Pase los dedos cerca de los pétalos sin tocarlos del todo. Espontaneo, pensé. Así había sido todo con Dominick. El mensaje. El café después de clases. La forma natural en la que el tiempo se había acomodado a su alrededor sin pedirme permiso. Me deje caer en el sillón, abrazando mis rodillas. No había sido una cita como las películas. No hubo promesas, ni gestos exagerados. Y aun así... algo había movido dentro de mi. Una emoción tibia, inesperada, como cuando en
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