Narra Maria Los bordes malvados de la botella rota brillan intensamente bajo la luz que proviene de mi teléfono. —Oye —susurro, mientras mi mirada va de la botella rota a la expresión torturada de Mina—. Está bien, todo va a estar bien. Mina sacude la cabeza tan rápido que su cabello n***o se mueve de un lado a otro. —No. No. No puedes hacernos esto. Conseguiste que otras personas vinieran aquí y teníamos algo bueno en marcha. Es difícil empatizar con sus sentimientos de traición cuando básicamente me engañó para que hiciera todo este viaje. Pero en su retorcida lógica interna, esperaba mantenernos juntas, mantenernos a salvo. —Sé que teníamos algo bueno —digo—. Tenemos algo bueno. Sólo creo que necesitamos un poco de ayuda. Todo el mundo necesita ayuda a veces. Saliva sale voland

