Ya tenían dos horas en la sala estar bebiendo whisky el favorito del jefe miro su reloj de la muñeca, fingía escucharlo, pero hablar de lo mismo que ya sabía solo que con hipocresía para su beneficio pensaba en que Bazán la habrá hallado, cuando la menciono. —Veo que ella se fue ahora ya no es tu responsabilidad. —le dice él. Lo ignora interrumpiendo. —¿Ahora piensa en? —pregunta de repente Sebastián. Sabía de qué habla. —Entiendo no voy a mentir pensé en esa posibilidad, pero ahora eso es asunto de Federico. —Cree que ella lo acepte al ver que usted no interviene. —le dice él. —No lo sé, Pero mi hijo tiene sus propias formas de actuar. Al ver esa versión maliciosa que hace mucho tiempo no la había visto desde su adolescencia al verlo siente que no es propia de una sonrisa alegre

