Los gritos despertaron a Sophie. Levantó la cabeza de la almohada sin entender demasiado, en su mundo casi adolescente aún era temprano . — ...MALDITA SEA SOPHIE, CON UN DEMONIO TE DIJE QUE NO CERRARAS CON LLAVE, ÁBREME O TE JURO QUE QUITARÉ LA MALDITA PUERTA— Claro que para la joven no fue necesario escuchar mucho más que eso...con un suspiro de pesadez, se levantó de la cama y se acercó a la puerta. Abrió y su progenitor entró como una tromba, todo furioso, a su habitación...de hecho estaba rojo. — ESTÚPIDA INSERVIBLE... SIEMPRE ES LO MISMO CONTIGO — siseó él y aunque estaba acostumbrada a sus insultos igualmente Sophie se encogió cómo si la hubiera golpeado... de hecho a veces pensaba que prefería sus golpes a que le dijera: retrasada, inútil, tarada, idiota o algo parecido... La jov

