Sophie se había retirado de la habitación con el recipiente con semen dentro de una caja donde le ordenó poner la muestra su padre y un nerviosismo en el cuerpo que apenas podía disimular mientras iba a entregarle la muestra a la oficina a su padre. Se sentía temblorosa caminando de camino hacia allí, golpeó la puerta y cuando le dijo de pasar abrió la puerta con cuidado y se acercó al escritorio, para extenderle el recipiente a su padre. — ¿Algún inconveniente con nuestro huésped? — le preguntó su padre mirándola suspicaz. — No... — dijo ella y se encogió de hombros... odiaba mentir. Y con uno de sus pies descalzos se rascó la otra pierna con nerviosismo por debajo de su falda. — ¿Seguro? — inquirió nuevamente Francis que se levantó y se acercó a su hija que bajó su mirada cohibida. Él

