Sophie estaba dormitando sobre el césped, cuando sintió una sombra cernirse sobre ella. Creyó que era Kyle, pero era la nueva María. —Te has quedado dormida al sol sin protección, estás colorada — la reprendió con un tono cargado de dulzura pues se había comenzado a en cariñar con la joven. —Hola María… buenas tardes — respondió ella con una semi sonrisa y se estiró como una gatita satisfecha. —Ven, así tomas un bocadillo y te pongo Aloe vera en el rostro brazos y piernas, aparte Kyle ya llegó y me pidió que cuando terminaras tu siesta, te presentaras en su oficina…— murmuró la mujer y ayudó a Sophie, que tenía el vientre más voluminoso, aunque sus extremidades seguían siendo delgadas, a levantarse. Ambas mujeres caminaron por el perímetro ignorando a los hombres de seguridad apostado

