Nancy se estiro por el pecho descubierto de Marcus para apagar el ruido desagradable de la alarma que venia de su teléfono celular. El movimiento hizo evidente el dolor y la inflamación entre sus piernas de las horas de sexo la noche anterior, y apoyó la cabeza en su pecho, sonriendo ante los recuerdos intermitentes en su mente. Marcus se estiró, las sábanas susurraron mientras se removía, y ella paso sus dedos por su piel suave, y los inicios de su barba incipiente. Con los ojos soñolientos, le lanzó una mirada y sonrió. Tiró de ella hasta que se encontraban cara a cara, y luego envolvió ambos brazos alrededor de sus hombros, hundiendo su cara en el hueco de su cuello. Besó la corona de su cabeza y casi sitio satisfacción total. Nunca nadie le habia hecho sentir tan bien por estar mal.

