—Tú me haces sentir arrogante. Es la forma en que reaccionas ante mí lo que me hace sentir como un puto dios. ¿Cómo puedes no darte cuenta de eso? Ella no respondió pero él claramente no esperaba que lo hiciera porque su mirada y los dedos de una de sus manos bajaban por su cuello y por sus pechos. Encontró un lugar particularmente sensible y ella soltó una exclamación ahogada. —Parece que alguien te ha mordido aquí —dijo pasando el pulgar por la marca de sus dientes—. ¿Te ha gustado? Ella asintió en silencio presa del placer —Chica pervertida —dijo con un profundo suspiro y forzando una risa—. Me vas a matar. Ambos rodaron para ponerse de costado al mismo tiempo, con las cabezas en las almohadas. Cuando sus miradas se encontraron no fue capaz de apartarse. Ya había perdido cualq

