Presencias

965 Palabras
Elara tardó unos segundos en reaccionar cuando la ceremonia terminó el gran salón, que hacía apenas un momento había estado en silencio, volvió a llenarse de ruido, de voces, de pasos, de bancos moviéndose. Todo parecía retomar una normalidad que ella todavía no lograba sentir como propia. Se quedó quieta, observando. Los grupos se formaban casi de manera automática, como si todos supieran exactamente dónde ir, con quién hablar, dónde encajar. Ella todavía no...Soltó un suspiro bajo y finalmente empezó a caminar, dejándose llevar por la corriente de estudiantes que salían del salón. Apenas cruzó las puertas, el cambio fue inmediato los pasillos eran largos, de piedra oscura, con techos altos y ventanales que dejaban pasar una luz opaca. Había símbolos grabados en las paredes, algunos tan antiguos que parecían desgastados… y otros que, por alguna razón, brillaban apenas. Elara pasó cerca de uno por un segundo, creyó ver que se movía cuando parpadeó ya no estaba segura. —Buen comienzo —murmuró para sí—. ya estoy viendo cosas.—Siguió caminando, tratando de concentrarse en algo simple como encontrar su aula. Pero no tardó en notar lo otro. Las miradas no eran directas, no eran abiertas pero estaban y eran dificiles de ignorar se deslizaban sobre ella y desaparecían cuando intentaba identificarlas era un rechazo silencioso e incómodo. —Perfecto —susurró—. Justo lo que necesitaba.— Giró en un pasillo lateral, buscando escapar un poco del flujo de gente… y ahí fue cuando lo notó. Al grupo de tres chicos apoyados cerca de una ventana alta, hablando entre ellos con naturalidad nada fuera de lo común pero uno de ellos llamó su atención y no sabía por qué pero era de cabello oscuro, postura relajada, aunque había algo firme en la forma en que se mantenía de pie. Kael. El mismo que había visto en el salón, esta vez no la estaba mirando, estaba concentrado en la conversación, completamente ajeno a su presencia. Y aun así…Elara sintió algo extraño como una leve incomodidad, como si hubiera algo… familiar que no lograba ubicar. Frunció el ceño apenas, sin detenerse, no tenía sentido, soguio caminando pero justo al pasar, algo cambi, fue..una pausa breve. Casi imperceptible Elena no se giró y no iba a hacerlo, pero sintió que había cambiado en el ambiente y eso fue suficiente para incomodarla. —No es nada ..—murmuró—. Solo estoy cansada.—No volvió a mirar siguió caminando. El aula ya tenía varios alumnos cuando entró las conversaciones bajaron apenas, otra vez. Elara lo notó, pero esta vez no se detuvo. Simplemente avanzó, buscando un lugar libre sin llamar más la atención de la necesaria. —Acá.—La voz la sorprendió una chica de cabello oscuro le hizo un gesto desde un banco lateral. A su lado, otra chica levantó la vista con una expresión tranquila, no sintio rechazo como siempre solo sintio...normalidad.. —Gracias —respondió Elara, sentándose. —Soy Lyra —dijo la primera, con una leve sonrisa—. Y ella es Nira.— —Elara.— —Sí, lo sabemos —respondió Lyra con naturalidad—. Sos la novedad del momento—Elara dejó escapar un suspiro corto. —Genial.— —no lo tomes mal o te sientas incomoda eso no siempre es malo.. —agregó Nira en voz baja—. A veces solo significa que sos distinta.—Elara apoyó los brazos sobre el banco. —pero parece que acá eso no suena muy bien o al menos para algunos.—Lyra se encogió de hombros. —exactamenta es depende de qué tan distinta seas.—Elara no respondió porque no estaba segura de querer saberlo. La puerta del aula se abrió y el silencio no fue total... pero si suficiente, Elara levantó la vista y se quedo inmóvil. La mujer que entro tenía el cabello blanco, blanco puro, era igual al suyo. Por instante Elara sintió que algo dentro de ella se tensaba sin razon aparente. La profesora caminó con calma hasta el frente del aula, dejando que su mirada recorriera a los alumnos… hasta detenerse en ella sin disimulo. Elara le sostuvo la mirada sin saber por qué había algo en esa mujer, algo que no lograba explicar. —Buenos días —dijo finalmente—. Mi nombre es Aethra.— su voz era suave, pero firme y extrañamente… familiar. —Este año van a aprender a controlar lo que son... .—continuó—. No solo lo que hacen.....—Un leve murmullo recorrió la clase.—Porque el poder… —agregó, sin apartar la mirada de Elara—… no espera a que estén preparados.— Elara sintió un leve temblor en la mano, la pluma sobre su banco vibró apenas un movimiento mínimo pero suficiente se quedó completamente quieta, no la había tocado, no había hecho nada.—Y cuando despierta ...—continuó Aethra con calma—… puede volverse incontrolable.— Elara bajó la vista, el corazón le latía más rápido esto era real. No había forma de negarlo, la clase terminó sin que pudiera concentrarse. Cuando finalmente salió, no se detuvo a hablar con nadie, necesitaba aire, espacio, pensar. pero no llegó lejos al doblar el pasillo se detuvo. Sus padres estaban ahí hablando en voz baja, pero cuando la vieron...se callaron. Elara sintió un nudo en el estómago esa reaccion no era casual o al menos no se sintió así. —Elara —dijo su madre, con una sonrisa que no terminaba de convencer—. ¿Cómo te fue?—Elara los miró unos segundos. —Bien —respondió...Mentira. supadre la observó con más atención de la habitual. —Tenemos que hablar —dijo. Y esta vez…no sonó como una opción.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR