Octavia Estaba tan enojada con Orión por todo lo que me había dicho. Era un verdadero c*****o cuando quería, nunca pensé que lo fuera a ser conmigo. Pero aquí estamos. Salí de su oficina furiosa, fui a nuestra habitación a por algo de ropa, pensaba quedarme con Sam esa noche, no quería verle la cara a Orión. Aún no. La puerta de la habitación se cerró con un golpe sordo tras de mí, encapsulándome en un silencio que reflejaba mi tormento interno. Mis manos temblaban mientras buscaba frenéticamente algo de ropa en el armario, y cada prenda que agarraba era una válvula de escape para liberar parte de la frustración que bullía en mi pecho. Mientras preparaba una mochila con ropa vi el diario de Alice sobre la mesa de noche. Estoy segura que lo había dejado dentro del cajón. El suave roce

