CHELSEA. —¿Qué estás haciendo con él? —escuché una voz a mi espalda, su tono era duro y escalofriante. Me separé al instante con mucho miedo. Tuve la obligación de ponerme en medio de ambos, protegiendo a Clark, no quería que Ancel cometiera una locura, menos al aire libre. Aunque lo peor es que estamos en un lugar bastante alejado, no hay muchas personas y eso es una ventaja para Ancel porque nadie lo detendrá a cometer insania. Tengo el valor de mirarlo, sus ojos no están puestos en mí. Su mirada de puro odio está clavada en Clark, tiene los puños apretados. Detrás de él hay tres hombres desconocidos, me pone más nerviosa porque tienen una mirada siniestra con una sonrisa burlona en sus labios, esperando que un movimiento para inmovilizarlo. Mi mirada regresó a Ancel, sus ojos fur

