ANCEL. —Hola Ancel. —pronunció mi nombre con resentimiento. Vuelvo a enfocar mi mirada en ella, y no me cae en gracia con lo que me encuentro: Desbordamiento de furor. Maldición. Su repentina visita me resulta un poco extraña e intrigante. Su mirada transmite un caos de emociones, que me permiten apreciar muchos mensajes y aunque no logró detallar indicios de sus motivos algo me dice que no solo viene a saber cómo me encuentro, tiene un plan en mente. Me accede observar cómo su cuerpo está tenso, tiene los puños apretados para no descontrolarse porque su enojo es palpable. —Me alegra verte —finjo emoción, atisbo incredulidad en sus ojos. —. Te ves radiante, bella. —¿Te alegra verme? —cuestionó con un tono de acidez. Muevo mi cabeza de arriba abajo, con una sonrisa fingida mientras s

