Odio tanto madrugar… Como he hecho cada mañana durante toda la semana, me ducho con agua fría y corro hacia la cafetería porque voy muy justo de tiempo. Hoy si trabajo con Gil todo el día, y es el último día que trabajo esta semana y también el último que trabajo a jornada completa. Por fin he saldado todas las horas que tenía pendientes.
Gil y yo llegamos a la vez y no pasamos desapercibida la mirada fulminante de Lara y la seria voz cuando nos saluda. Hemos llegado tarde, obviamente va a estar cabreada. Con la máxima rapidez que podemos, ponemos la comida en su sitio y abrimos la cafetería. Como toda la semana, la cafetería no tarda en llenarse. Parece ser que toda la semana ha habido conferencias por lo que tenemos mucho más trabajo.
A media mañana, el trabajo que hay es asfixiante. Estoy de muy mal humor y hago lo que puedo por no contestar mal, pero he estado a punto de golpear a más de uno. ¿Por qué la gente es tan maleducada? ¿No ven que somos dos y hay un montón de gente?
Por suerte llega la hora de comer y por fin el descanso. Tanto Gil como yo estamos agotados, y pensar que todavía nos falta toda la tarde me mata.
-Oye-Llama mi atención. - ¿Has hablado con tu papi policía? -Pregunta. Paso de la manera en que lo ha llamado porque no tengo ni las ganas ni las fuerzas ni de eso.
-No.-Contesto-Pero tengo intención de llamarlo mañana. -Contesto. Es algo que he estado meditando mucho durante la semana y al final he terminado por convencerme de que no pasa nada por probar.
-Me alegro-Sé que lo dice de todo corazón. Lo miro de reojo con una sonrisa y dejamos el tema. Lo que queda de descaso lo pasamos prácticamente en silencio, cada uno en su mundo y descansando y preparándonos para la tarde.
La tarde para suerte nuestra es mucho más calmada. De hecho, hay mucha menos gente que de costumbre lo que agradecemos. Gia y Shay no faltan y esta vez me toca a mí ir a tomar su orden.
-Hola-Saludo cuando llego hasta ellas. - ¿Qué vais a tomar? -Les pregunto.
-Yo un café con leche. -Contesta Shay
-Yo un té de frutas del bosque. -Contesta Gia.
-Enseguida os lo traigo. -Contesto. No sé porque me molesto en ir a tomar orden si siempre toman lo mismo. En fin. Le doy la orden a Gil y en cuanto me da sus pedidos se lo llevo a su mesa. - Aquí tenéis-Les digo.
-Gracias. -Agradecen ambas. Y con eso me vuelvo a la barra. Desde que Gia me dio el papel me atrevería a decir que no me ha mirado ni una sola vez a la cara.
A la hora de cobrar se acercan ambas, Gil está en el mostrados así que él las atiende. Intercambia un par de miradas y risas con Shay, y Gia también parece incluida en esa conversación porque también se ríe. Vaya, parece que solo yo la intimido.
Acepto que Gil tiene un don de gentes y sabe muy bien cómo tratar a las personas. Es un chico que cae bien a primera vista y cuando lo conoces todavía más.
De camino a casa, Gil y yo pasamos por una pizzería y también compramos unas cervezas. Nos quedamos hablando hasta bien entrada la noche que Gil decide irse, a pie. Hasta que no llega a casa y me envía un mensaje no me voy a dormir.
***
Cuando despierto ya es pasado medio día. Entre las cervezas de ayer y el cansancio de toda la semana he desaprovechado toda la mañana.
Muy a mi pesar, me obligo a levantarme de la cama y me pongo con los quehaceres. Limpio la casa, platos, pongo lavadoras, arreglo mi habitación y toda la casa y me ducho. Cuando entra la tarde ya he terminado con todo lo que debía hacer y solo me queda una cosa. Preparándome mentalmente, cojo mi móvil y marco el número. Un pitido, dos pitidos, tres…
-Agente Sullivan al habla-Contesta.
-Hola-Digo con simpleza.
- ¿Con quién hablo? –Pregunta con toda profesionalidad
-Con Levi.-Contesto.
-Oh Levi, hola. ¿Cómo estás? - Me pregunta cambiando su voz seria a una mucho más alegre.
-Mh bien ¿y tú? -Pregunto sin saber bien que decir.
-Bien, bien. Muy bien. No esperaba tu llamada-Dice con sinceridad. Y no sé qué decir ante su confesión.
-Estoy trabajando ahora mismo, pero salgo en un par de horas. ¿Qué te parece si vamos a tomar un café o damos un paseo y hablamos? -Ofrece. Noto el nerviosismo en su voz, la inseguridad tal vez. Y se lo pongo fácil.
-Si claro. ¿Me acerco a comisaria o…? -Dejo la frase en el aire.
-Sí, eso estaría genial. ¿A las 7 está bien? -Pregunta.
-Genial.
A las 7.30 me encuentro sentado en el banco que hay enfrente de la comisaria. Seth me ha enviado un mensaje desde su número personal para avisarme que tenía más trabajo y que era mejor que quedáramos mas tarde.
-Hey Levi-Oigo que Seth me llama alzando su brazo. Me acerco hacia él con las manos en los bolsillos de mi sudadera.
-Hola-Saludo.
-Hola-Sonríe. -Siento mucho el retraso. Me ha salido un caso a última hora. -Se excusa.
-No importa-Le quito importancia.
-¿Qué te parece si vamos a tomar algo? Hace mucho frío. -Asiento sin molestarme en decir nada. Deja una mochila en su coche un Jeep Compass. Me fijo en su atuendo. Va vestido con ropa de calle, unos Jeans, un polo y una chaqueta. Me pregunto cuántos años debe tener. Se le ve joven, no creo que llegue a los 45, y en muy buena forma física.
-Cuéntame sobre ti Levi-Me pide en cuanto nos sentamos en una cafetería. - Empecemos por cosas básicas. Tu edad, tu trabajo, estudios, gustos. Lo que quieras.
-Cumplo 20 años en 1 mes-Empiezo a hablar. - Empecé a estudiar la carrear de Administración y dirección de Empresa, pero tuve que congelarlo tras mi primer año en cuanto mi madre murió para saldar todas sus deudas. Boxeo de forma legal para ganarme dinero extra, pero mi trabajo estable es en una cafetería. Vivo solo desde que mi abuela murió. -Respondo las preguntas que me ha hecho. Este asiente totalmente concentrado en mis palabras. -¿Qué edad tienes?- Pregunto yo ahora realmente curioso.
-39. Deduzco que cuando te engendramos tenía 18 o 19 años. -Asiento. Es joven- Tuve una adolescencia de lo más problemática. Siempre estaba metido en líos, de fiesta, involucrado con drogas. De lo peor. En cuanto me enteré que tu madre estaba embarazada… Sentí como si me cayera un jarro de agua fría. Tu madre me dijo que abortaría y estuve de acuerdo con ello. No estaba ni de lejos preparado para ser padre y sabía que si llegaba con eso a mis padres iban a matarme. A demás, solo la conocía de haber estado un par de vez con ella. Por eso conseguí el dinero y se lo di para el aborto. No volví a saber nada más de ella, ni siquiera sabía dónde vivía. Lo único que sabía de ella era su nombre y la gente con quién se relacionaba así que les pregunté y ellos me dijeron que había desaparecido. Pensé que había abortado y se había largado.
Pero eso hizo cambiar de chip. Fue mi limite personal para darme cuenta de que no estaba yendo por el camino correcto. Dejé todas las drogas, por suerte no estaba muy enganchado. Dejé de relacionarme con todas esas personas y me puse enserio con mis estudios. El primer año de universidad conocí a Callie mi actual esposa. En una noche de borrachera y descuido se quedó embarazada y decidimos tenerla. Tienes una hermanastra de 18 años, se llama Blair. La pequeña se llama Ella y tiene 10.
En cuanto tu abuela se puso en contacto conmigo créeme que no lo pensé dos veces. Quería encontrarte, formar parte de tu vida, hacerme cargo de mis actos. Pero no por que sienta una obligación, realmente quiero hacerlo. Eres mi primer hijo Levi y si es posible quiero que me llegues a ver como tu padre. -Estoy muy aturdido. Demasiada información.
-He vivido toda la vida sin una figura paterna, así que no sé qué tanto me vas a aportar a estas alturas. Pero supongo que podemos intentarlo-Me encojo de hombros sin saber muy bien que decir. Debo admitir que su explicación me ha convencido. Seth tiene una aura que me inspira confiar en él. Eso no quiere decir que ya lo haga, sino que tampoco desconfío él.
-Me alegra mucho-Me sonríe. -Lo siento mucho, debo de irme. Me esperan en casa para cenar. -Se disculpa pidiendo la cuenta.-¿Qué te parece si vienes a cenar a casa?- Me propone
-No creo que sea buena idea. -Declino su propuesta.
-¿Demasiado pronto?-Asiento, porque realmente no estoy preparado para conocer a su familia. Seth paga el café de ambos y caminamos juntos hacia su coche en donde me ofrece llevarme a casa y teniendo en cuenta el frío que hace ni siquiera pienso en declinar.
-A Callie y a las chicas les encantaría que vinieras a cenar. -Dice rompiendo el silencio. -Cuando te sientas preparado, claro. -Aclara
- ¿Callie? ¿Te ha contado la conversación que tuvimos en el hospital? -Pregunto mirando por la ventana.
-Si. -Asiente sin añadir nada más.
-Entiendo que estuvieras enfadado, pero por favor dale una oportunidad. Es una gran mujer. -Aprecio la admiración en su voz.
- ¿Y tus hijas también saben de mí? -Pregunto pasando por alto el comentario que ha hecho de su mujer.
-Sí, claro. -Percibo que asiente de reojo.
- ¿Y qué opinan de que tengas un hijo de tu época rebelde?
-Pues la verdad es que se lo tomaron mucho mas bien de lo que pensaba. Ella es por la que más temía. Al ser tan pequeña no sabía cómo reaccionaría, pero tiene muchas ganas de conocerte. Y Blair… Bueno, es un poco difícil de tratar a veces, pero espero que os podáis llevar bien.
Eso es lo último que decimos hasta que llegamos a mi casa y nos despedimos. Seth me dice que le encantará tomar otro café conmigo y la verdad es que no me desagrada la idea, aunque tampoco me entusiasma. Pero le prometo que lo llamaré.