Tal y como pensaba, trabajar se me hace muy difícil. Las pastillas han ayudado muchísimo y el dolor se ha reducido mucho. Sin embargo, en menor o mayor intensidad, sigue presente y al parecer es bastante perceptible porque Lara no ha tardado ni 10 minutos en darse cuenta e intentar mandarme a casa. Pero entre Gil y yo la convencemos de que entre los dos podremos. Lo hago más que nada para hacerle un favor a Gil. El me lo ha hecho a mi cambiando de turno para que estemos juntos y si ahora Lara me envía a casa, es muy tarde para avisar a otro compañero y Gil se tendría que quedar solo y eso es horrible.
La mañana es bastante tranquila. Los clientes habituales y poco más. Por lo que no tengo apenas de moverme. La tarde empieza a complicarse en cuanto el lugar se empieza a llenar de universitarios. Intento ir lo más rápido posible, pero sigo yendo más lento de lo quisiera y sé que eso está impacientando a los clientes, pero no puedo hacer más.
-Hoy es lunes. ¿Por qué hay tanta gente? -Gil se queja apoyándose en la barra.
-Pues como siempre-Encojo el hombro que tengo bien.
-Mira, nuestras futuras novias a las 3. Y vienen directita hacia aquí-Levi narra como si fuera un locutor de radio. No me molesto en decirle nada y fijo mi vista hacia Gia. Realmente me sorprende que este viniendo hacia la barra. Normalmente se sienta y espera a que le tomemos pero esta vez, tanto ella como su amiga se dirigen hacia nosotros
-Hola-Saluda la chica en cuanto llega a nosotros.
-Hola-Gil y yo saludamos de vuelta expectantes a su próximo paso.
-Em…-Tartamudea. Busca algo en su mochil hasta que parece encontrar algo. Mi móvil.-Yo… te dejaste esto en el bus hace una semana. No te he visto hasta ahora así que no he tenido forma de devolvértelo.-Me explica exteniéndomelo hacia mi dirección.-Pensé en dejárselo con alguno de tus compañeros… pero creí que sería mejor que te lo diera directamente por si a caso.
La miro fijamente. Estoy sorprendido por varias razones. Gia ha encontrado el móvil que yo ya había dado por perdido y que ni siquiera me había molestado mucho por buscar a decir verdad. Gia me está mirando a los ojos, con cierta inseguridad, pero con más seguridad de la que la he visto nunca. Gia me está hablando sin apenas tartamudear. Gia es una chica preciosa.
-Normalmente no suele ser así, pero lo has dejado totalmente sorprendido GIa-Me excusa Gil y esa es mi señal para volver en sí.
-Muchas gracias-Cojo el móvil sin pasar por alto el escalofrío que siento en cuanto nuestros dedos se rozan. -Lo daba por perdido-Le digo sincero.
-Gracias a dios Gia lo encontró-Dice su amiga con una sonrisa dándole un codazo a Gia. Esta no puede evitar sonrojarse y con la tez tan pálida se acentúa.
-Levi, como agradecimiento deberías invitarla. -Gil me guiña el ojo. Lo miro sin entender porque sabe que eso es imposible. -No podemos invitaros aquí porque la jefa está aquí y lo tenemos terminantemente prohibido. Pero si podemos invitaros a tomar algo algún día. Sin ir más tarde, mañana por la tarde no trabajamos, ¿verdad? -Me pregunta.
-Nosotras tampoco-Responde la amiga de Gia antes siquiera que pueda decir algo.
-Decidido pues. Levi te enviará un mensaje con la hora y el lugar y nos decís si os va bien.
-No tengo tu número-Le digo. Sigo aturdido por la conversación que Gil y la amiga de Gia están manteniendo, sin embargo, esto me ha salido casi de forma directa y sin pensarlo.
-Gia dale tu número-La amiga de Gia, que por cierto tiene nombre y es Shay, le dice.
-Eh si claro-La pobre Gia está tan roja que temo que se desmaye. Me sabe mal, pero también me parece divertido. Me da su número y lo apunto.
-Genial, pues estaremos en contacto chicas. -Gil les guiña el ojo. -Tras eso piden y se sientan en su lugar habitual. Gil me mira con una sonrisa triunfante como si hubiera hecho algo fascinante.
-Tú tienes el número de su amiga. -Le recrimino.
-Ya. Pero no te ha faltado tiempo para pedírselo. -Me recuerda. Y tiene razón así que no digo nada más. -Agradéceme que te he conseguido una cita con ella y te hago el favor de acompañarte. - Ruedo los ojos porque, aunque no lo quiera admitir me ha hecho un favor. Nunca le hubiera pedido una cita, pero tampoco me importa salir con ella. De hecho, la idea me agrada.
Cerramos la cafetería relativamente temprano, más que de costumbre. En cuanto salgo voy directo a casa. El hombro me sigue doliendo así que no veo el momento de llegar, tomarme las pastillas e irme a cenar directamente.
En cuanto llego a casa, me caliento algo de comida. Tengo el estómago completamente vacío y no creo que sea bueno tomarme las pastillas de esta manera. Ceno rápido, porque a decir verdad tengo hambre y me tomo las pastillas. Me tumbo en el sofá esperando a que pase el efecto y me pongo a pensar. A pesar de lo que ha sido mi vida, de lo que es ahora y de lo que podrá ser en el futuro. Estoy orgulloso de donde estoy y donde he llegado, pero no estoy a donde quiero estar.
El sonido del timbre me saca de mis pensamientos y maldigo. A estas horas no puede ser nadie que me interese así que me planteo si abrir o dejarlo estar, pero ante la insistencia decido abrir. Y nunca me he arrepentido tanto de una decisión.
-Hola.-Dice el policía.
-O te vas o te denuncio por acoso. -Le advierto intentando cerrar la puerta, pero este lo impide con su pie.
-Solo quiero hablar, por favor.-Me pide en tono súplica.
-Yo no quiero.-Digo con furia.
-Pues entonces solo escucha. 5 minutos. Solo eso te pido-Oigo que pide. Y lo medito. Siento una muy mínima curiosidad. Sé que si cierro la puerta seguirá insistiendo y a decir verdad con el hombro así no tengo la fuerza suficiente para cerrar la puerta.
-Tienes exactamente 4 minutos 30 segundos.-Le digo.
-Tu madre y yo nos conocimos en un bar, éramos jóvenes, estábamos bebidos y terminó embarazada. Cuando me lo dijo me aseguró que abortaría, le di el dinero para ello. Por lo que se ve no abortó y se fue con el dinero. Nunca más volví a saber de tu madre y mucho menos de ti y de tu existencia hasta hace un par de meses, tu abuela materna se puso en contacto conmigo. Me contó sobre ti y de su enfermedad. Murió antes de que pudiéramos vernos, por lo que tuve que investigar acerca de ti y de tu paradero.
Callie, la doctora que te hizo el análisis de sangre y mi esposa, ella te encontró. Sabíamos tu nombre, pero la dirección que figuraba en tu informe no era el correcto. Por casualidades de la vida paraste en su consulta, así que aprovechó para hacerte el análisis de sangre y asegurarnos de que eres mi hijo.
Mira, sé que es demasiada información de golpe, y créeme que te he hecho un muy breve resumen. Pero voy a atreverme a pedirte dos cosas. La primera, que no la tomes con Callie, ella solo me estaba ayudando. Lo que hizo no es legal y se puede meter en problemas, así que por favor déjala en paz. Y lo segundo que te voy a pedir es que me dejes más tiempo para explicarte bien como es la historia. Por favor.
-Tienes 5 minutos más. -Le digo aturdido, aunque curioso, a decir verdad.
- ¿Puedo pasar? -Me pregunta.
- ¿Es necesario? -Preguntó yo de vuelta a la defensiva y por unos instantes me arrepiento de hablarle así, realmente me ha salido de forma inconsciente, pero tampoco lo arreglo. Este lejos de sentirse ofendido, parece hacerle gracia mi comentario.
-Me recuerdas a mí-Me dice con una sonrisa que me repugna de lo tierna que es.
- ¿En qué? ¿En la mala educación? -Pregunto con aburrimiento.
-No-Niega- En estar a la defensiva con las personas que desconfías. -Explica.
-Genial. Te quedan 3 minutos-Digo mirando mi reloj imaginario.
-Al menos podemos sentarnos-Señala las escaleras que hay en frente de mi casa. Él se sienta sin esperar respuesta y por educación y porque ya me estoy cansando de estar de pie también me siento.
-Mira esto es tan sorprendente para mí como para ti. Yo solo quiero que me des la oportunidad de formar parte de tu vida. Aunque no me quieras ver como tu padre. Quiero actuar como uno. Mira no fue mi decisión no estar allí para ti. Era joven, y en esa temporada un chico sin causa. Pero me hubiera hecho cargo de ti. No podemos recuperar el tiempo perdido Levi, pero si podemos aprovechar el que nos queda.
-Tienes más hijos? -Le pregunto.
-Sí, dos hijas. Blair de 17 y Ella de 10.-Me responde.
- ¿De la misma mujer? -Asiente.
-Y ¿qué opina tu familia de que tengas un hijo de tu época rebelde de tu adolescencia? -Pregunto con cierta burla.
-Pues a decir verdad mejor de lo que esperaba. Me encantaría que las conocieras a todas. –Sonríe en mi dirección y como si volviera a la realidad, inconscientemente vuelvo a poner las barreras que ya tenía.
-No gracias. La verdad es que me hace mucha ilusión conocer a tu familia feliz. -Me levanto de la escalera. -Ha sido una charla interesante pero ya han pasado más de 5 minutos. -Le digo volviendo a mi casa.
-Oye espera…-Dice y me detengo.
-Atención a todas las unidades se necesita apoyo. Persecución a audi rojo con matrícula 3467 LMP. En el coche se encuentran el conductor y dos pasajeros acusados de presunto robo a mano armada y agresión. Las patrullas que se encuentren cerca de la principal repórtense.
-Aquí agente Sullivan. Me encuentro a 2 minutos de la principal. Pásenme la ubicación.
-Enseguida agente Sullivan.
-Tengo que irme. Por favor llámame. Volvámonos a ver ¿vale?-Me pide dejando su tarjeta en la escalera y yéndose con su coche a toda pastilla.