-Levi abre la puerta-Gil sigue aporreando la puerta como lleva haciendo ya unos minutos como mínimo.
-Gil, cállate ya pesado-Abro la maldita puerta-Una ya no puede ni darse una ducha tranquilo, ¿o qué? –Pregunta.
-No-Responde tirándose en mi sofá. - ¿Cómo puedes tardar tanto en darte una ducha, tío? -Se queja.
Ni si quiera me molesto en contestarle. Me dijo a mi habitación y me visto con unos pantalones de chándal y una camiseta ancha. No creo que vayamos a salir de casa así que mejor que me ponga cómodo.
- ¿Pido pizzas para comer? -Oigo que pregunta desde seguramente el sofá.
-Me apetece más comida china. -Contesto. Ya cené pizza la noche anterior y con eso ya tuve suficiente.
-Seth vino anoche. -Le digo sentándome a su lado.
- ¿Papi policía vino a hacer las paces? -Pregunta. Asiento suspirando y echando la cabeza hacia atrás. -Deduzco que no acabó bien. También tira la cabeza hacia atrás.
-Simplemente le dije que estaba bien solo y que no quería complicarme la vida.
- ¿Y cómo se lo tomó? -Gira la cabeza para mirarme.
-Pues mal supongo. Creo que le dolió mi decisión. Pero se hará a la idea. Apenas nos conocemos de dos semanas. Cuanto puede tardar en olvidarme, ¿Dos semanas más? -Pregunto con sarcasmo.
-Las cosas no funcionan así y lo sabes. -Gil me riñe con seriedad. - No estoy de acuerdo con que te rindas.
-No me estoy rindiendo. -Lo corrijo.
-Puedes llamarlo como a ti te dé la gana. Pero las cosas por su nombre y estas siendo un cobarde echándote atrás porque su hijita mimada te haya asustado. -Lo dice en tono de burla, pero sé que lo dice de verdad.
-Gil no seas imbécil. -Gruño. -Sabes de sobra que no es por esa niña.
-Di lo que quieras Levi. Pero una sola cosa te diré. Te arrepentirás de esto. Oh y otra cosa.
-Has dicho una cosa. -Lo interrumpo, siendo yo también interrumpido por el timbre.
-Deja de decir que estás solo. Sabes que soy tu incondicional compañero de vida. –Me guiña el ojo. A pesar del tono divertido en que lo ha dicho, hay seriedad y verdad en sus palabras. Porque sé que pase lo que pase, Gil estará allí para bien o para mal, apoyándome.
-Shay me ha comentado que una de sus amigas hará una fiesta esta noche. Fiesta, alcohol y comida gratis. No puedes decir que no a ese plan-Me dice con la boca llena. Me ahora ningún comentario de asco porque sé que lejos de conseguir que deje de hacer eso, lo alentaré a que lo haga más. En su lugar, le pregunto la duda que lleva en mi cabeza durante ya un par de semanas.
- ¿Qué te traes con Shay? Pensé que no tenías tiempo para novias. -Me burlo de su frase favorita durante los últimos 2 años.
-Tengo 20 años. Ya es hora de que madure y asiente cabeza-Dice con tanta seriedad que por un instante casi me lo creo.
-Eres un imbécil. -Le doy una colleja. Este me fulmina con la mirada, pero no dice nada a eso. - ¿Así que estáis saliendo?
-No saliendo como tal. Pero solo me acuesto con ella y no solo nos acostamos cuando quedamos-Me explica.
-O sea, estáis saliendo. -Repito.
-Que no pesado. No le quieras poner etiquetas. Nos acostamos, somos exclusivos y también pasamos tiempo juntos. Punto. -Sentencia.
-De acuerdo-Levanto las manos en son de paz. -Veo que esto va para largo.
-La chica me gusta-Él dice. Y sé que esa es su forma de decirme que sí que va para largo.
-Bien, mientras no te olvides que tienes un amigo, no me importa. -Le digo.
-Estoy seguro que nadie ha pedido tu aprobación-Se ríe y no puedo evitar acompañarlo. -Pero justamente porque soy muy buen amigo, vendrás conmigo a la fiesta.
-No estoy de ánimos para fiestas Gil-Declino su invitación.
-Justamente por eso. La fiesta de devolverá esos ánimos. –Intenta convencerme. -Hace tiempo que no salimos de fiesta-Se queja. Y es verdad, en realidad desde que terminó el verano. -Además, tengo un sorpresa-Añade.
-Sorpréndeme-Le digo levantándome
-Gia también irá la fiesta.
***
La música ya se empieza a oír a un par de manzanas de la fiesta y me pregunto cuanto rato tardará la policía en aparecer. Aunque sea un entorno universitario y la urbanización más próxima está un poco lejana, sé de sobra que algún vecino se quejará tarde o temprano.
-Uf, como hecho esto de menos. -Dice Gil.
Gil, al igual que yo también estudiaba en la universidad, aunque a diferencia de mí estudiaba una ingeniería. Sin embargo, su familia estaba pasando por problemas económicos y no podían pagarle la carrera. Su padre, inversor, hizo una mala inversión que los dejó durante mucho tiempo en una cuera muy floja. Así que, como yo, congeló y se puso a trabajar no solo para poder pagarse sus cosas, sino también para poder ayudar a su familia. A día de hoy, su familia ha superado ese bache, y en realidad si quisiera ponerse a estudiar ya, ya puede. Pero está orgulloso de haber podido independizarse económicamente de ellos y dice querer ahorrar el máximo para descargarles a ellos cargas económicas. Al fin y al cabo, el dinero es la cosa más inestable del mundo y cuando menos te lo esperas puede esfumarse en nada.
-Vamos, tenemos unas chicas a las que localizar antes de que algún listillo se nos adelante.-Gil me hace un gesto con la cabeza hacia la casa.