De ese día poco hay que añadir. Fue un día en familia en toda regla. Tras limpiar toda la maldita casa, ya era la hora de comer. Después de comer fue una tarde de relax en el que Ella y yo pasamos tocando el piano y los demás viendo películas. A la hora de la cena volvimos a cenar todos juntos y poca cosa más. Ya me encontraba perfectamente y en plenas facultades, así que mi estancia aquí ya no tenía sentido. Y eso era lo que intentaba explicarle a Seth que no lo quería entender. -Seth ya me encuentro perfectamente. No tiene sentido que me quede. -Le digo por millonésima vez. -Puede volver a darte fiebre. Allí estarás solo. Puede pasarte algo grave. -Esa es su argumentación. -Ya me encuentro bien Seth-Repito con exasperación. -Ayer fui al médico y me dijeron que estaba perfectamente. -

