Capítulo 13

1227 Palabras
Ya ha pasado una semana desde esa noche y sinceramente mi vida no ha cambiado mucho. Es decir, no ha supuesto un antes y un después, sino que mi vida sigue. Esa misma noche Seth vino a casa y yo me limité a fingir que no estaba. Ha estado llamándome y viniendo a casa durante la semana, o eso es lo que me ha dicho John. Y yo he estado evitándolo. No estoy enfadado, ni decepcionado ni nada por el estilo. Al fin y al cabo, fui a esa cena con la idea preconcebida de que terminaría mal, y así paso. Pero tampoco tengo ganas de arreglar o aclarar nada. Estaba bien antes de que Seth apareciera y si antes tenía alguna duda, ahora tengo más que claro que no me quiero complicar la vida, con él y con mucho menos su familia. Y dado que van juntos, pues lo lamento mucho por Seth, pero lo evitaré. Me caía bien, realmente me cae bien. Es un buen tipo y tal vez hubiéramos podido llegar a congeniar, pero me temo que quedará en una hipótesis y en un quizá. Esta semana, dado que caminar se me hacía muy complicado por el dolor en el abdomen por la costilla probablemente rota, ha sido ya lo que me ha llevado a finalmente arreglar la moto. He invertido una gran cantidad de dinero, concretamente el dinero ganado en la última pelea. Pero voy bien de dinero por el momento y ha sido una inversión que ha valido la pena. Aunque sinceramente no creo que la vaya a usar mucho dado que la distancia entre el trabajo y mi casa es bastante corta y me gusta caminar para desconectar. Pero si tengo la moto, mejor. -Tierra llamando a Levi. -Gil aparece a mi vista. Esta semana nos tocaba separados, pero Lara parece muy contenta con nosotros dos juntos y nos ha permitido estar juntos. Normalmente, nos dejaba escoger los turnos y compañeros, siempre que cumpliéramos con las horas semanales establecidas, pero nunca nos dejaba estar juntos. Pero parece que últimamente, no entiendo bien porque, le gustamos como pareja. Sinceramente yo creo que juntos nos distraemos, pero si Lara cree que hemos mejorado, pues no me voy a oponer, lógicamente. -Dime-Le contesto bajándome de la nube. - ¿En qué piensas? -Me pregunta pasándome una orden y solo leyéndola ya sé a quién pertenece. Té con sabor frutas del bosque y un café con leche. Consigo leer la ilegible letra de Gil -En nada-Contesto poniéndome con la orden. – Aquí tienes. -Le doy el café y el té. Gil lo coge y se dirige a la mesa de las chicas en dónde se entretiene. Por alguna razón, hoy me da más rabia que nunca la facilidad que tiene Gil de hablar con la gente, o mejor dicho con Gia. Se nota que está tímida, sin embargo, lo está mirando a la cara. Se está riendo de sus tonterías. Parece otra persona. ¿Porque no es capaz de ser así conmigo? Por primera vez me gustaría tener don de gentes y que se me diera mejor hablar relacionarme y socializar. Esa tarde, en cuanto terminamos me quedo solo recogiendo. Gil ha quedado con su nueva novia Shay y me ha pedido ese favor, y dado que tampoco tengo mucho que hacer le hago el favor. Escobo el local, recojo todas las mesas y como pasa bastante a menudo me encuentro bastantes objetos perdidos, pero hoy me llevo una sorpresa en cuanto encuentro una tarjeta de autobús. Gia Davis. Tarjeta personal e intransferible Parece que Gia se ha dejado la tarjeta. Miro la hora en el móvil. Son las 8.15. Si recuerdo bien, el último autobús pasa a las 8.30. Y hace apenas unos 20 minutos que se deberá haber ido. Me apresuro a recoger lo que queda, cojo mis cosas y me dirijo hacia la parada de bus. Deduzco que si siempre toma el bus es porque no debe vivir muy cerca. Y Shay se ha ido con Gil, así que no creo que ella sea opción de llevarla. Apresuro mi paso por las frías y oscuras calles de la ciudad únicamente iluminadas por la luz de las farolas. Todavía no estoy del todo curado de las costillas. Algunos movimientos, como andar deprisa sigue doliéndome así que ahora mismo no lo estoy pasando muy bien que digamos. Sin embargo, lejos de caminar más lento, acelero mis pasos. Y allí está. Sentada en la parada de bus, rebuscando en sus bolsillos lo que supongo que es la tarjeta. Hay un par de personas más sentadas allí pero totalmente ajenas y a su mundo. Desacelero mis pasos paulatinamente hasta llegar a la parada de bus. Gia está tan sumida en buscar la tarjeta que ni se da cuenta de mi presencia cuando me siento. Sigue buscando y rebuscando en sus bolsillos y mochila y cuando parece darse por vencida se levanta. -Genial-Murmura y se empieza a alejar de mí sin siquiera darse cuenta todavía de mi presencia. Maldigo cuando al levantarme siento una fuerte punzada en el estómago y hecho a andar hacia donde Gia se ha dirigido. -Es un poco tarde para ir andando por la calle. ¿No crees? -Pregunto caminando a su lado. Gia, que por supuesto no me ha oído llegar se sobresalta y me mira totalmente asustada. Su expresión no mejora ni cambia mucho en cuánto se da cuenta de que soy yo. De hecho, creo que hasta se asusta más. -Hola Gia-Saludo intentando que me hable y deje esa expresión de lado. -Ho..o..ola-Dice mirándome todavía con los ojos tan abiertos que parece que se vayan a salir de sus órbitas. -Es un poco tarde para ir andando por la calle-Vuelvo a repetir. Mi voz suena dura, lo sé por su expresión. Pero no es mi intención que suene de esta manera, es solo que esta es mi forma de hablar. -Si… Yo… Lo sé. -Baja la mirada. -Pero he perdido la tarjeta del bus-Bien. Ya sé que no es tartamuda. -Por casualidad no te llamarás Gia Davis. -Le digo esta vez suavizando mi tono de voz. -Eh... si-Responde extrañada levantando la mirada, pero apenas la aguanta unos segundos y la vuelve a bajar. - ¿Cómo lo sabes? -He encontrado una tarjeta de bus en la cafetería, de una Gia Davis-Murmuro sacando la tarjeta de mi bolsillo y fingiendo que leo el nombre. - ¿De verdad? -Pregunta con tanta ilusión que no puedo evitar reírme, pero con ternura. -Si. Toma-Se la entrego. -Muchas gracias Levi. -Me agradece mirándome a los ojos mientras coge la tarjeta de mis manos. -Me has salvado de caminar durante más de 20 minutos. -Me dice tímida. No me mira a los ojos, y aunque me gustaría que lo hiciera, me conformo con que haya dicho más de dos frases sin tartamudear. -Entonces me doy por satisfecho. -Sonrío. -El bus viene por allí. Será mejor que vayas hacia allá o me habrás hecho venir hasta aquí para nada. -Le digo. Esta me mira por unos segundos antes de mirar hacia el autobús y asentir. -Tienes razón. Gracias otra vez Levi. -Agradece de nuevo y la veo correr hacia el autobús. Espero a que suba y a que este se vaya antes de echarme a andar calle abajo hacia mi casa por alguna extraña razón, muy satisfecho por mis actos.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR