—Cretino —bufó Thomas, alejando el teléfono sobre la cama—. Colgó. —Debió de haberse tratado de una broma —supuso Lucía, acariciando el cuello de su futuro esposo, conduciéndolo hacia la cama. —No —descartó él—. No le he dado mi número a nadie recientemen… —frenó sus propias palabras, a la única persona a la que le había dado su número de manera reciente había sido a Amber. ¿Se habría tratado de ella? Retrocedió hacía unos minutos, la voz de aquella persona… aquel «Yo», definitivamente era femenino, pero… ¿por qué Amber lo llamaría para no decir nada? ¿Tenía aquello acaso algún sentido? —¿Qué sucede, cariño? —preguntó Lucía con una expresión extrañada. —Nada. No me pasa nada. ¿Qué podría pasarme? —Tu mirada pareció perderse por un par de segundos —señaló ella—. Ibas a decir algo y lo

