Parecía una tarea imposible el no herirse a sí misma por sus propias acciones, por sus propias elecciones. Sabía que haber llevado a Thomas a su departamento había sido un completo error que no debió de haber cometido, pero aquellos ojos eran y siempre habían sido su mayor debilidad. Verlo así, de aquella manera, borracho, vulnerable, implorante… ¿cómo resistirse a quien uno ama? «No lo sé», fue lo que pensó, a medida que lo ayudaba a pasar por el marco de la puerta de su apartamento, era muy pesado, y los efectos del alcohol, hacían que pensara el doble, ella hacía todo el esfuerzo por moverlo, mientras él apenas arrastraba sus pies. Amber vio la gloria cuando por fin pudo dejarlo sobre el sofá y quitarse su peso de encima. —¿Por qué bebiste tanto? ¿Desde cuando eres alcohólico? —No

