Capítulo 36 Debe ser suyo Mientras, en la suite de negocios del piso siete Lucrecia y Sebastián jugaban a la sirenita traviesa en las diferentes posiciones que les parecieron divertidas dentro del jacuzzi; sin pensar en nada más que disfrutarse el uno al otro. En la otra suite de negocios también ubicada en el piso siete, el Duque sintiéndose satisfecho con lo que había obtenido de la despampanante y ardiente rubia que lo sedujo frente al ascensor, ahora se encontraba totalmente exhausto debido a su entusiasmo, después de darse una ducha rápida para recuperar un poco de energía, besaba los labios de Diana justo antes de salir apresuradamente de su suite, si es necesaria una comparación, se podría decir que el hombre se marchó como un ladrón temeroso de ser atrapado en su fechoría. Aunq

