Jungkook se había dado cuenta de lo mucho que extrañaba su escuela, maestros y compañeros; se sintió como en casa y se puso muy feliz al ser bienvenido y recibido por todos. Sin embargo, aquello no duró mucho. A partir de la segunda hora de clases estuvo muy callado, sin prestar atención al maestro ni a los que le hablaban. En ese momento, sólo una cosa, de hecho, alguien; una persona, rondaba por su mente y no lograba sacarla de su cabeza. Sus dedos tamborileaban la paleta de su banco mientras hacía varías conclusiones, pero la campana lo sacó de sus pensamientos y aturdido, hizo lo mismo que todos, salir del salón. Taehyung iba con su charola en mano, contando las uvas que le habían dado, llegó a la mesa a la que solía acostumbrar en sentarse y una sonrisa salió de sus labios al ver a

